Jóvenes Microempresarios:
La fuerza de la creatividad
 |
Los Engendros se basaron en el eneagrama, un sistema tipológico que reconoce nueve tipos de personalidades en el ser humano
Fuente: www.engendros.cl |
| |
|
Las pymes corresponden al 60% de la fuerza de trabajo en Chile. Muchas de ellas se formaron bajo el alero de creativos proyectos, a veces con un futuro incierto.
A punta de esfuerzo los microempresarios las sacan adelante transformándolas en negocios de éxito, que venden como nunca pensaron que lo harían.
Daniela, Matías, Pilar y Paulina tienen muchas cosas en común: son jóvenes diseñadores, creativos y no se quedan con las ganas de armar un proyecto, lo hacen. Nunca pensaron que sus negocios se transformarían en fenómenos, y ya lo son.
Pilar y Paulina vieron en los comics una fuente de trabajo y no precisamente dibujándolos sino que cortándolos. Ambas estudiaron diseño gráfico en la Universidad Católica, su inquietud creativa partió en el primer año de carrera. En un comienzo bordaban poleras y guantes, confeccionaban accesorios con todo tipo de materiales: lentejuelas, crin o fieltro. Partieron confeccionando bolsos de cuerina pero luego prefirieron optar por lo no convencional: las páginas de los comics. A partir de esta materia prima comenzaron un artesanal negocio en su pieza taller, hoy toda una micro empresa: Pon Pon Diseño.
Aplanan calles buscando las revistas perfectas. Estéticamente prefieren a los héroes clásicos como Superman, Spiderman y la Mujer Maravilla, aunque también han confeccionado con Porky o Mafalda. Se encargan de elegir con lupa cada hoja que se transformará en una parte de los bolsos. El tip top y la regla son sus aliados, arman los pliegos, los cortan y luego mandan a coser cada trazo con plástico. Resisten viento, sol y lluvia.
Las movió la descontextualización, es decir, sacar del uso habitual un elemento y darle una nueva utilidad. Paulina cree que la producción tiene la mística del arte, "tiene algo como de oficio esto de la encuadernación artesanal y es algo que hoy en día se está perdiendo". Para Pilar el hecho de que el trabajo sea manual le da un valor agregado a los productos, “que en el fondo es difícil encontrar en el mercado masivo, nos gusta hacer cosas nuevas, hacer cosas diferentes a lo que hay en todas partes” sostiene. Para Paulina “hoy en día es súper difícil darse el lujo de tener algo único".
Un préstamo de sus padres dio el puntapié inicial a la producción que en un principio era muy lenta. Partir de una idea original requiere de constantes modificaciones, para ellas una evolución. Se dieron cuenta, por ejemplo, que las revistas ilustradas más nuevas no eran resistentes. Pero su insistencia ahora está rindiendo frutos. Están en conversaciones con distintas tiendas para comercializarlos y fabricar un nuevo diseño: bolsos para notebooks.
La idea no causa furor sólo en Santiago. Las paran en la calle para preguntarle de donde los sacaron e incluso han recibido elogios en Argentina y España. Para estas jóvenes micro empresarias siempre hay cabida para un nuevo proyecto. Como ellas ¿hay otros?…
Mascotas con personalidad
“Engendros” ya es toda una empresa, y partieron de una simple anécdota. Matías miró sarcásticamente la cantidad de peluches que tenía su polola en su pieza. Bosquejó un peluche, para él, ideal. Daniela tomó el diseño y decidió confeccionarlo. Era un “engendro” que no sólo cautivó a su novio, sino también a amigos, familia y conocidos. Así nació el proyecto.
Primero con retazos de género, botones, aguja e hilo. Su máxima pretensión era elaborar uno al día. Se trataba de un proyecto netamente artesanal, hasta que vieron la posibilidad de darles un sentido y nace la idea de darles personalidad. Se basaron en el eneagrama, un sistema tipológico que reconoce nueve tipos de personalidades en el ser humano. Comenzaron, entonces, a diseñar los nueve personajes: Luka, Mitri, Odo, Tuli, Dupo, Kuco, Upy, Tolo y Flopo. "Tiene una finalidad poética, que es rescatar el niño interior que la sociedad te hace olvidar, y lo potenciamos con el tema de las personalidades porque era importante responder quien soy yo" afirma Matías. Hoy no sólo son un fenómeno sino que están en conversaciones para exportarlos. Pero no todo fue tan fácil.
"Había gente que quizás no con mala intención nos decía: ¡tengan cuidado! Nos recalcaban todo lo malo que nos podía pasar, que nos iríamos a la quiebra, que nos iba a ir mal, búsquense un trabajo en donde les paguen, que tengan un horario normal" cuenta Daniela. Pasaban día tras día tratando de perfeccionar los modelos y mejorar la materia prima. Cargaban a diario los sacos de relleno y probaban con distintas telas. “La primera que usamos tuvimos luego que desecharla porque al lavarlos se desteñían y quedaban horribles”, dice Daniela.
La familia ayudaba a la producción, pero seguía siendo muy lenta y la demanda iba tomando una fuerza insospechada. Fue el momento indicado para integrar un nuevo personaje en la historia, y no precisamente un peluche. Se trata de Sebastián Milos, quién asesora diversos proyectos, se encarga de difundirlos y darle un vuelo mayor. Ya lo había hecho con otros proyectos de jóvenes, uno musical, con los “Difuntos Correa” y otro con el popular cómic adolescente “Julieta”.
Al principio dudó del alcance que podrían tener los “engendros”. “Me llegan muchas peticiones para que asesore proyectos. Hay mucha gente con ideas pero uno no puede tomarlos a todos en cuenta, hay que evaluar el impacto que pueden tener” sostiene Milos. Pero este par de jóvenes, convencidos de que “engendros” era una idea original, impregnaron a Sebastián para que le pusiera el toque mágico a la producción. Y se lo dio.
Cada día generaban más y más peluches. Comenzó incluso el merchandising, todo gracias al sitio por Internet que los promocionaba: www.engendros.cl que incluía nada menos que el test para descubrir al engendro compatible con uno. La demanda comenzó a superarlos y aunque el mercado de peluches tiene un público objetivo -los niños- estas “mascotas con personalidad” como los llaman sus creadores consiguieron cautivar un público mayor, especialmente jóvenes que nutren la página web de fotos con sus peluches en diferentes actividades o lugares. Ya son toda una comunidad.
"No pensamos que le iba a gustar a tanta gente el proyecto" sostiene Daniela. Ahora la marca ha incluido otros productos y servicios como tarjetas, fondos de pantalla, gif animados, descargas para celular, imágenes MSN, íconos de Internet e incluso están a punto de lanzar su tira cómica.
Sebastián Milos cuenta una de las anécdotas que reflejan el gran impacto que tiene dentro del público: “Los últimos días me ha llamado constantemente un adulto pidiéndome que por favor le consiguiera un engendro, le dije que nuestro stock se había agotado y que la única forma de tener a Flopo, el personaje que quería, era esperar hasta julio cuando salga la nueva producción. Pero insistió. No sabía como hacerlo entender que los peluches se habían acabado que apenas quedaba la colección del Matías con la Daniela y le comenté que mi hija tenía un Flopo medio destrozado y ofreció comprármelo. Le repetí que estaba sucio, usado y su insólita respuesta fue: ¡mejor, así tiene más valor! Así es el fanatismo por los engendros”.
Los “engendros” tienen su cuento detrás. No se compran, se adoptan. No vienen en una simple caja, vienen en una caja especial con orificios -para que respiren- y no están fabricando un nuevo stock, sino que se está gestando una nueva engendrada que debería ver la luz en julio.
 |
Multiengendro: uno de los más populares exponentes de las “mascotas con personalidad
Fuente: www.engendros.cl |
Creerse el cuento
Sebastián Milos se ha enfrentado a muchas ideas buenas así como al miedo de darlas a conocer: "muchos gente me dice, oye yo tengo terror de dar a conocer mi proyecto y de darle vida, porque me lo pueden copiar, y puede morir, y puedo quebrar… o sea ya están pensando en la muerte del proyecto antes de pensar en él, que fue lo que marcó la diferencia para “Engendros” y “Pon Pon Diseño”.
Para estos jóvenes la clave del éxito se encuentra en el optimismo. Matías cree que toda persona es creativa pero que, sin duda, “les falta creerse el cuento“.
“Al principio es difícil porque uno gana poco y trabaja harto, pero es más satisfactorio y gratificante para uno llevarlo a cabo que tener las ganas de hacerlo y no hacerlo por un tema netamente económico" afirma Pilar. Lo mismo piensa Daniela, podían entrar al sistema pero prefirieron crear un negocio independiente: "lo más triste o fome es trabajar en algo que a uno no le guste y lo que nosotros buscamos fue eso, trabajar en algo en que lo pasáramos bien y nos gustara porque creo que cuando uno trabaja en eso lo hace bien y entrega su cien por ciento".