Nacionalización de hidrocarburos en Bolivia:
Un fuego que no se apaga
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Evo Morales, presidente de Bolivia, impulsor de la nacionalización de los hidrocarburos en su país
Fuente: www.elcomercio.com |
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A un mes del controversial anuncio del Presidente Evo Morales, los ánimos entre las empresas y los Estados, lejos de apaciguarse, siguen caldeados. La medida generó adherentes y detractores, en distintos sectores.
Al parecer, sólo el tiempo podrá juzgar, tomando una justa distancia, si la polémica decisión del mandatario altiplánico fue una medida correcta o sólo un efecto populista.
Fue la gota que rebalsó el vaso. Si ya existían bastantes conflictos en América Latina en la actualidad, como el conflicto de las papeleras entre Argentina y Uruguay, los problemas entre Perú y Venezuela y el retiro de ésta última de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la polémica decisión del Presidente de Bolivia sólo contribuyó a aumentar la tensión y la incertidumbre en la región.
El anuncio del 1 de mayo fue sorpresivo por su celeridad y radicalidad, pero era absolutamente esperable. De hecho, la intención de Morales de nacionalizar los hidrocarburos fue planteado en su programa de Gobierno al momento de realizar su campaña. El académico de la Universidad de Chile, Gilberto Aranda, dice que esta medida responde a la coherencia de Morales de cumplir lo que prometió en la campaña a los grupos que finalmente lo apoyaron con su voto. Algo bastante loable en América Latina, dice, “donde generalmente los programas son plataformas electorales que rápidamente los candidatos ajustan a las políticas anunciadas desde organismos como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial”.
Otro elemento a tomar en cuenta es que la nacionalización de los productos naturales no es nueva en el país altiplánico. Ya había nacionalizado sus hidrocarburos en las décadas del '30 y el '60, en donde además se nacionalizaron otros recursos minerales, como el estaño. Aranda puntualiza que “lo que ocurre es que después del Consenso de Washington, Bolivia, al igual que el resto de América Latina, va a adaptarse a los parámetros más macroeconómicos que hablan de una liberalización de sus recursos productivos”. Por ello, esto sería un regreso a la anterior política económica.
Sin embargo, el hecho de que el primer mandatario boliviano se reuniera días antes de anunciar su polémica medida con sus pares de Cuba, Fidel Castro y de Venezuela, Hugo Chávez, han desatado suspicacias sobre una alineación de Morales con los gobiernos de izquierda más radicales y una motivación ideológica para su actuar.
Pero más allá de las conclusiones políticas que se saquen, lo cierto es que a nivel económico todavía no hay consensos. Hay quienes que, como Felipe Larraín, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y ex asesor económico de Bolivia, cree que ésta medida no aportará grandes beneficios a la economía boliviana: “Puede que al final esto no termine en una expropiación directa, pero hay una nacionalización de activos y evidentemente no se están respetando los contratos. Creo que esto, aunque en el corto plazo le puede otorgar un beneficio a los países, en el largo plazo ahuyenta la inversión extranjera, aumenta el riesgo país, etc.” Además, Larraín añade que puede que esto se debe sólo a una estrategia negociadora por parte del Gobierno para obtener mejores condiciones.
Evo Morales aseguró en una entrevista a CNN en Español que “las empresas que se subordinen al Decreto Supremo de nacionalización tendrán otros contratos, pero bajo el estricto control del Estado Nacional mediante Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos”. Por un lado asegura abastecimiento y tranquilidad para los inversionistas pero por el otro está convencido en que las compañías “recuperaron su inversión hace tiempo”. Las empresas más afectadas serán la hispano-argentina Repsol YPF y la brasileña Petrobras, ésta última sin duda la más importante y que ahora pone en jaque bastante más que sus acciones en Bolivia.
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Felipe Larraín fue asesor económico de Bolivia entre 1985 y finales de la década del '90
Fuente: www.caae.cl |
Brasil en jaque
Según datos entregados por La Tercera, más de la mitad del gas que llega a Brasil proviene de Bolivia y Petrobras, una empresa estatal de energía ha invertido en ese país más de 1,5 millones de dólares desde 1997. El matutino agrega además que las desavenencias entre el Gobierno de Morales y la petrolera venían de mucho antes del 1 de mayo pues, al no lograr consensos en la exportación de gas boliviano a Brasil, Petrobras suspendió un proyecto de inversión que ascendía a 5 mil millones de dólares.
Para Aranda, la medida boliviana “coloca en duda el liderazgo de Brasil porque su fortaleza e incidencia radica no sólo en su peso específico sino también en sus empresas y Petrobras es muy importante dentro de las empresas brasileñas”.
Pero también se ha planteado que la medida de Morales, que tanta popularidad le ha traído en su propio país, pone en serio riesgo la integración del continente y la creación de un anillo energético, como lo dijo en su momento el ministro de relaciones exteriores de Chile, Alejandro Foxley.
Larraín apoya esta misma afirmación. Dice estar convencido de que “es difícil que la gente esté dispuesta a invertir miles de millones de dólares en un gaseoducto o ducto con una perspectiva de retorno tan incierta que el día de mañana le pueden cortar la llave o pueden decir que no le van a vender energía a un determinado país”.
Para Gilberto Aranda, la cooperación económica en el continente se vislumbra complejo por cuanto hay diferentes visiones en los distintos países: “Si América Latina entrara en otra lógica, por ejemplo en la nacionalización de sus sectores productivos estratégicos, entonces sí podría haber cooperación. El problema es que ahora lo obstaculiza debido a que una parte del continente responde a cierta escuela económica y otra parte está revelándose en contra de eso”. Este último sería el caso de Venezuela y de Bolivia.
¿Y Chile?
Consultado por La Tercera, el consultor argentino de Freire y Asociados afirma que uno de los mayores riesgos para Chile, como consecuencia de la nacionalización de hidrocarburos en Bolivia es que, al disminuir la inversión en Bolivia, se compliquen las exportaciones desde ese país a Argentina, quien profundizaría los recortes de gas natural que aplica a Chile desde 2004.
Felipe Larraín no ve con claridad ningún beneficio para nuestro país a partir de la nacionalización de hidrocarburos bolivianos. “Dicen ahora que si no le venden a Brasil le van a vender a Chile. Para venderle a nuestro país el gas hay que hacer inversiones y ¿quién va a estar dispuesto a hacerlas?” pregunta y dice que la única posibilidad sería que las inversiones y el ducto los hiciera el Gobierno pero duda mucho que esta alternativa se concrete.
Gilberto Aranda, por su parte, está de acuerdo que pueden haber costos económicos para Chile, pero cree que lo más difícil se dará en el ámbito político: “El punto es que hay asuntos políticos pendientes con Bolivia. Esto agrega un escollo más dentro de un tema mucho más amplio que es de la mediterraneidad de ese país.”
Uno que ve con buenos ojos la medida es el ex comandante en jefe del Ejército, coronel (r) Juan Emilio Cheyre, quien aseguró a El Mercurio que "si el Presidente Evo Morales tomó esa decisión, es porque querrá lo mejor para su pueblo. Y a nosotros como chilenos, y a la región también, nos interesa que a Bolivia no le vaya mal". Añade que no cree que esto pueda afectar a Chile, cuyo modelo no es antagónico con la integración latinoamericana.
Por el momento el Gobierno boliviano aplazó en tres meses la firma de nuevos contratos con las petroleras, de manera de esperar la finalización de una auditoria realizada a las empresas inversionistas. Habrá que ver si, luego de seis meses de negociación entre compañías y Gobierno, finalmente sale humo blanco.