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Por Macarena Scheuch N.

Oportunidad de negocio

Cuando el inglés no basta

Cuando el inglés no basta
El chino mandarin: ¿el inglés del futuro?

Fuente: www.loquo.com
Sitios Relacionados
www.goethe.de
www.asiatotal.cl

Las personas que hablan inglés en Chile son cada vez más. Por ello, se hace necesario buscar otras herramientas para sobresalir en el mercado laboral. Un de éstas, es aprender otra lengua. Idiomas en apariencia difíciles como el alemán o el chino mandarín son una buena alternativa.

“¿Sabe hablar inglés?” Seguramente ha escuchado muchas veces esa pregunta en una entrevista de trabajo y es que para nadie es una sorpresa que este idioma se haya convertido en un requisito esencial para poder obtener un buen empleo. Otro efecto más de la famosa globalización.

Por esta razón, las instituciones que se dedican a hacer negocio con la enseñanza del inglés han proliferado tanto durante los últimos años pues clientes no faltan. La divinización del idioma oficial de Estados Unidos ha llegado a tal punto, que tras la reforma escolar propuesta por el Gobierno muchos colegios optaron por enseñar sólo esta lengua, en desmedro de otras como el francés.

Sin embargo, a medida que el inglés se hace más común, los otros idiomas se toman su venganza y emergen como una muy buena solución para ofrecer algo más y, por lo tanto, abrirse a nuevas posibilidades.

Cuando el inglés no basta
Marisol Barrera asegura que la gramática española es más difícil que la alemana

Sprechen Sie Deutsch? (¿Habla alemán?)

Entre muchos compatriotas existe la percepción que el alemán es un idioma frío y difícil, por lo que lo rechazan a priori. Para la profesora del Goethe Institut de Santiago, Marisol Barrera, esto se debe a que siempre hemos escuchado este idioma en películas o en documentales de guerra, por lo que obviamente el idioma suena duro al dar órdenes. “Tampoco es tan difícil como lo pintan, pues es una lengua muy lógica y teniendo una cierta estructura se aprende fácilmente”, asegura.

El alemán se encuentra dentro de los diez idiomas más hablados del mundo y es el más usado en Europa (excluyendo a Rusia), pues es la lengua materna de más de 100 millones de personas. No sólo se habla en Alemania, sino también en Austria, Suiza, Luxemburgo, el norte e Italia e incluso en Namibia, en África, por nombrar sólo algunos.

Además es la mayor economía de la Unión Europea y tiene estrechos vínculos comerciales con Chile. Por ello Marisol Barrera cree que es una excelente herramienta para los negocios: “La gran ventaja es la comunicación directa con sus interlocutores o socios comerciales. Siempre va a ser mucho mejor comunicarte en su idioma que comunicarse en un idioma neutro para los dos”.

La profesora del Goethe advierte que en nuestro país hay muchas empresas alemanas, por lo que el aprender alemán aumenta las posibilidades de ascender en la firma o de obtener una beca de perfeccionamiento en Alemania.

El alemán se hace cada vez más necesario, a juicio de Marisol Barrera, para el turismo pues afirma que “cada año llegan más turistas alemanes a Chile, por lo tanto para los hoteles y las agencias de turismo es cada vez más necesario tener gente que domine el idioma”. Lo cierto es que no se equivoca. Según datos entregados por el Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) durante el año pasado ingresaron más 68 mil turistas alemanes a nuestro país, casi diez mil más que durante 2004. Y la tendencia parece que no irá a revertirse cuando se saquen cuentas de este año.

El perfil de los alumnos del Goethe Institut Santiago es diverso, pero mayoritariamente son estudiantes de derecho o abogados que van a perfeccionarse en la reforman procesal penal (Chile tomó el modelo de Alemania), estudiantes de carreras científicas que optan a becas o alumnos de carreras como filosofía, literatura, teología o música que quieren entender de primera fuente a personajes como Kant, Kafka, Ratzinger y Mozart, respectivamente.

Se ofrecen cursos regulares o intensivos, hay descuentos para estudiantes y clases para empresas.

¡Esto es chino para mí!

Sí, es chino. Chino mandarín, que en letras occidentales se denomina pinyin. Si el alemán estaba en el décimo lugar de los idiomas más hablados en el mundo, esta lengua ocupa el lugar de honor, con más de mil millones de personas que lo hablan (contra 512 millones que hablan inglés, quien ocupa el segundo lugar).

Esta lengua es el conjunto de dialectos chinos que se hablan en el norte, centro y suroeste de China y desde 1979 es el idioma oficial de este gigante asiático cuya economía crece al 9% anual.

La firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y China es vista como una excelente oportunidad para los exportadores chilenos, pero también desató un inusitado interés por aprender chino mandarín, algo que parece un desafío mayúsculo para cualquiera.

Para Verónica Arancibia, directora comercial del centro Asia Total, el chino mandarín se está convirtiendo en el inglés del Asia pacífico en al área de las comunicaciones. A parte de China, Taiwán y Hong Kong lo tienen como lengua materna y en Singapur se les enseña a los escolares como segundo idioma. Esto se debe, según la ingeniera civil, a la preponderancia económica de China, no sólo en la región, sino también en el mundo.

Según detalla la representante de Asia Total, la mayoría de los alumnos de chino mandarín lo estudian como un plus en si vida laboral pues según asegura “se espera que en años venideros los chinos no se tomen la molestia de hablar en inglés con quienes tampoco manejan lo manejan como primera lengua”. De hecho, Verónica Arancibia advierte que el inglés de los chinos es muy difícil de entender, lo que hace que la relación se complique. Además, la ingenira insiste en que ellos aprecian mucho a quienes quieran acercarse a su cultura para poder comunicarse: “Ellos (los chinos) entienden que su idioma no es fácil para los extranjeros y valoran mucho el que éstos hagan el esfuerzo por hablarles algo en su idioma.” Esto, entonces, permitiría ganarse su confianza y avanzar más rápidamente en la relación.

Los cursos que ofrece esta institución se dividen según edad. A los cursos de niños (de siete a doce años) llegan pequeños que siempre se han interesado por Asia o bien impulsados por sus padres para asegurarles algo que les será útil en su futuro.

Los de jóvenes (de 13 a 24 años) están integrados principalmente por estudiantes universitarios que ven en el chino mandarín una herramienta útil para su inserción laboral, considerando que China será la primera potencia mundial en quince años más.

Finalmente, los cursos de adultos están formados por ejecutivos y personas independientes. Según detalla Verónica Arancibia, algunos son microempresarios que se relacionan ya con China importando-exportando o planean viajar a China para buscar oportunidades de negocios. Hay agrónomos, científicos, abogados, ingenieros, todos con el mismo fin.

Si bien los precios dependen de la duración, la cantidad de alumnos y los objetivos, para tener una referencia, un curso grupal de 38 horas cronológicas para adultos vale alrededor de 280.000 pesos el trimestre.