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Por: Macarena Peña y Lillo A.

Vespucio Sur:

La nueva cara de la avenida

La nueva cara de la avenida

La autopista Vespucio Sur, a la altura de las comunas de Macul y Peñalolén, con sus caleteras y el Metro entremedio

Fuente: www.vespuciosur.cl

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Las transformaciones que la sección sur de la circunvalación Américo Vespucio ha sufrido en los últimos años no dejan satisfechos a sus vecinos. La sonrisa con la que promociona la concesionaria a la flamante autopista más parece una cicatriz que divide este sector de la capital.

“Cuando yo llegué acá, la avenida era un camino de tierra, me acuerdo que pasaba una acequia y había varios sauces”, dice Arturo Gómez, dueño de una fábrica de tubos de cartón ubicada en la calle Augusto Biaut, en la comuna de La Cisterna.

Se refiere a la avenida Américo Vespucio, actual autopista Vespucio Sur, que sin duda hace 50 años, cuando don Arturo llegó a instalarse al barrio del paradero 25 de Gran Avenida, era muy diferente.

La acequia y los sauces quedaron atrás, hoy, una vía de cerca de 70 metros de ancho –con pistas de alta velocidad, rieles y estación de metro incluidas- ha reemplazado el bucólico paisaje que evoca este hombre con un plano del sector en la mano.

“Acá se terminaba la ciudad, el resto eran puros potreros, esto era puro campo, terrenos enormes, la casa de mi padre tenía un terreno inmenso, ocupaba toda esta manzana”, señala indicando un trozo verde en el plano con que una de las empresas inmobiliarias que proliferan en el sector promociona la “excelente ubicación” de un flamante edificio.

La inauguración de la primera extensión de la Línea 2 del Metro, que comprende las estaciones El Parrón y La Cisterna, a fines del 2004, convirtió a la intersección de Gran Avenida y Américo Vespucio en uno de los principales puntos de transferencia del sector sur de Santiago.

Hasta este lugar llegan cada mañana miles de personas que se dirigen desde sus casas en las comunas de San Bernardo o el Bosque hasta sus lugares de trabajo, generalmente en el centro: llegan en micro o colectivo, toman el metro y se ahorran varios minutos de camino. A eso de las seis de la tarde, el proceso se inicia de nuevo, pero de manera inversa.

La nueva cara de la avenida

Fotografía aérea de la comuna de San Ramón, literalmente cortada por la autopista y la línea del metro

Fuente: www.plataformaurbana.cl

Alta velocidad (para unos pocos)

Pero la modificación más importante del barrio está dada por la autopista Vespucio Sur, que se extiende entre la avenida Grecia, en la comuna de Ñuñoa, hasta la Ruta 78 – conocida como Autopista del Sol-, en Maipú.

La sociedad Autopista Vespucio Sur tiene la concesión de esta ruta por 35 años. Sus capitales son españoles y entre sus principales accionistas destaca Itinere Chile S.A, Sacyr Chile S.A., Acciona S.A.y Necso Entrecanales Cubiertas Chile S.A

Inaugurada hace ya un año –en noviembre de 2005- por el entonces Presidente Ricardo Lagos, la autopista de 24 kilómetros de longitud conecta 9 comunas de la Región Metropolitana. Se construyó en un tiempo récord, como destacó la autoridad en su momento, de 23 meses, y significó una inversión superior a los 510 millones de dólares.

La carretera cuenta con tres pistas de alta velocidad por sentido -por donde se puede transitar hasta a 100 km/hr- y una caletera para cada lado, de una o dos pistas, que es por donde transitan los vehículos sin pagar y la locomoción colectiva.

Actualmente, utilizar la vía de alta velocidad cuesta 30 pesos por kilómetro en horario normal y 60 pesos en horario punta. Para el próximo año, la empresa estudia agregar una tarifa de “saturación”, que ascendería a 90 pesos por kilómetro en días laborales desde las 7:30 hasta las 8:30, en la mañana, y desde las 18:30 hasta las 20:00, en la tarde.

Transitar por la autopista ahorra mucho tiempo. Atravesarla desde su inicio en Ñuñoa hasta la ruta 78 no toma más de 20 minutos. Sin embargo, estos beneficios no son aprovechados por los vecinos de la flamante carretera, quienes han visto cómo ha cambiado el entorno de sus viviendas sin ellos poder hacer nada.

Con el metro pasando por el medio de la autopista entre Grecia y Gran Avenida, el ancho de la ruta bordea los 60 metros, e incluso más cuando hay estaciones. La autopista y el ferrocarril urbano son una verdadera cicatriz en la cara de la ciudad.

En los 24 kilómetros de carretera concesionada, sólo 29 pasarelas peatonales fueron instaladas. “Para cruzar la calle antes había un semáforo o un paso de cebra, ahora hay que caminar hasta la pasarela para poder atravesar”, cuenta Arturo Gómez.

Además, en intersecciones donde antes existía un simple ceda el paso hay ahora sendos pasos bajo nivel, que dificultan el tránsito peatonal en el sector.

Nicolás Levi, en el blog Plataforma Ciudadana (www.plataformaciudadana.cl), reflexiona al respecto: “la comuna de San Ramón literalmente partida en dos con la vía segregada. Hasta el momento ha sido un ejemplo de lo que pasa lejos de la atención de los medios: una autopista que ofrece movilidad al resto de Santiago pero que niega la conectividad al terreno urbano por donde pasa”.

La nueva cara de la avenida

Las estaciones de la línea 4 A son verdaderas moles de hormigón, casi herméticas que actúan como una muralla

Fuente: bitacoravirtual.blogspot.com

Locomoción y música

Alejando Bustos es el “gorrión de Américo Vespucio”. Tiene 32 años y hace 9 que se sube a las micros que transitan por dicha avenida a cantar. Entre su repertorio destaca Zalo Reyes, los Ángeles Negros, Julio Iglesias entre muchos otros.

No utiliza acompañamiento musical de ningún tipo, ni guitarras, ni música de fondo grabada como hacen varios de sus colegas del sector. Sueña con que un caza talentos lo descubra y lo lleve a la televisión, por el momento, se conforma con el éxito que ha tenido en los festivales de la comuna de la Granja.

“Me aplaudieron montones y la gente pedía ‘otra, otra’, incluso les conté chistes”, recuerda el “gorrión” y además cuenta que varios de los asistentes a la festividad comunal lo reconocían de las micros.

Alejandro vive en la calle El Tabo de la población San Gregorio, y debido a su trabajo ha presenciado las modificaciones por las que pasó y sigue pasando la avenida que recuerda en su seudónimo.

“Ya no me acuerdo como era esto sin trabajos, hace rato que están construyendo cosas nuevas, la autopista, el metro”, dice. Y es que hace más de tres años que el sector es objeto de sucesivas remodelaciones. Esto implica que el viaje por la caletera, en micro sobre todo, sea por lo menos tres veces más demoroso que por la autopista, por lo que las canciones de Alejandro, pese a su escasa afinación, ayudan a hacerlo más llevadero.

Su jornada laboral es relajada, parte a eso de las 5 de la tarde. Llega a la esquina de Santa Rosa y Vespucio y comparte con otros artistas y vendedores en uno de los puestos de sopaipillas y confites del lugar. Luego, sube a una micro, se presenta, canta dos o tres canciones, recolecta los aportes y se baja. Trabaja hasta las 10 u 11 de la noche, pero todos los días de la semana. Según él, los días buenos logra reunir unos 7 mil pesos.

Se mueve entre el paradero 25 de Santa Rosa, su centro de operaciones, y la Plaza Egaña, siempre en la micros que recorren toda la avenida. Son más de diez las líneas que hacen ese trayecto, tres de las cuales pasaron a ser buses Transantiago, con los que Alejandro mantiene una relación lejana. “Esos choferes no dejan subirte, algunos ya son amigos y si te dejan, pero la mayoría no permite que uno haga su trabajo”, relata.

Dada la gran cantidad de locomoción colectiva que transita por las principales avenidas del sector, la intersección de Américo Vespucio con varias calles se convierten en puntos neurálgicos del traslado de pasajeros. El paradero 14 de Vicuña Mackenna, así como el 25 de Santa Rosa y Gran Avenida son los principales puntos de transferencia de locomoción colectiva.

Con el plan Transantiago, todavía no hay claridad de cómo quedará la movilización pública terrestre en el anillo Américo Vespucio, sin embargo, en la esquina con Gran Avenida ya se está construyendo la Estación Intermodal La Cisterna, que busca integrar los medios de transporte en el sector sur de la capital.

Se trata de una construcción de 39.500 m2 que posee tres plantas en el subterráneo. En el tercer subsuelo está la conexión con el metro de la Línea 2, en el segundo hay una plataforma de buses urbanos con capacidad para 10 andenes y en el primero otra de 9 andenes. En la superficie estará la plataforma de buses interurbanos y rurales de 16 andenes y los espacios para la actividad comercial.

Tren de superficie

Para nadie es un misterio que el metro en Santiago es el transporte público de mayor calidad. La entrada en funcionamiento de la nueva línea 4 A integró a los habitantes de La Granja y San Ramón, así como una parte de los vecinos de La Cisterna y La Florida a este medio de transporte. Con la nueva línea, las autoridades esperaban 50 mil viajes diarios

Pese a lo beneficios, las críticas no se hicieron esperar. Lo primero es la escasez de estaciones de la actual línea, que cuenta con sólo 4 estaciones intermedias entre La Florida y La Cisterna. Esto hace que el trayecto entre el paradero 14 de Vicuña Mackenna y el 25 de Gran Avenida no demore más de 12 minutos, pero que muchos habitantes de sectores inter-estaciones tengan que caminar largas distancias para acceder al metro.

Pero otro de los cuestionamientos tiene que ver con la estética de la nueva línea y sus estaciones, enormes moles de hormigón casi herméticas, que a juicio del arquitecto de la Universidad Católica, Rafael Moya, se convierten en un “muro” que divide a las comunas.

“La línea 4 A también se está constituyendo como gran ente presente en el paisaje urbano, pero con una diferencia radical a la línea aérea: Y es que no se relaciona. Al contrario, se constituye como un gigantesco cuerpo separador, segregador de la mirada, del contacto, y del tránsito mismo de la ciudad”, reflexiona el profesional en su blog (bitacoravirtual.blogspot.com).