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Por Pascale Fuentes M.

Remate por deuda de impuesto territorial:

La cruz de los morosos

La cruz de los morosos
Un duro proceso frente a la justicia se inicia al momento de morosidades. Esto aunque las deudas sean de montos relativamente bajos
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Cuatro veces al año, todo propietario debe pagar sus contribuciones. Pero ¿qué pasa si se atrasa en el pago? Miles de morosos entran al temido proceso judicial cuya última instancia es el remate del hogar. Y no estamos hablando de deudas millonarias. El proceso se activa con una cuota atrasada. Los propietarios nos relatan el peso que significa vivir al acecho del martillo, mientras la Tesorería llama a repactar las deudas.

La familia Martínez Lecaros está angustiada. Leen y releen una carta de la Tesorería General de la República anunciando un plazo fatal. Su casa será rematada en un par de semanas más. Eso si es que no logran juntar cerca de trescientos mil pesos para repactar sus contribuciones impagas por casi un millón de pesos. Deudas que atormentan a más de 160 mil chilenos, quienes no regularizan su situación pueden, simplemente, perder su propiedad.

En la mayoría de los casos se trata de deudas que no superan el 1% de la tasación de la casa. Además la tasación fiscal deja el valor de la casa muy por debajo de su precio real. La consigna para los morosos es conseguirse el dinero como sea: “Costó mucho tenerla, costó mucho. No valdría la pena por un asunto de contribuciones perderla aunque encuentre irracional y un poco excesivo el cobro, lo vamos a pagar como sea” relata Teresa Lecaros.

Su familia ya está en la cuenta regresiva, haciendo lo imposible por juntar el dinero y evitar que un martillazo les quite de golpe su casa. A comienzos de este año su cuota subió de 28 mil a 74 mil pesos. Un alza que afectó sus arcas considerablemente. Son trece personas en 200 metros cuadrados, en donde el único ingreso familiar fijo es el taller de bicicletas de Don Nano, el dueño de casa, que funciona en el mismo terreno. Su propiedad es una casa comercial. “El hecho de tener una casa grande no significa que uno tenga plata, ven las medidas del terreno y piensan que uno tiene plata, pero no es así sobretodo cuando hablamos de casas en barrios antiguos: Tocornal, Cub Hípico, Bío Bío les aseguró que ninguno de sus residentes son millonarios. Aunque sea poco, nos cuesta pagar las contribuciones” insiste Teresa.

La cruz de los morosos
“El hecho de tener una casa grande no significa que uno tenga plata”, dice Teresa Lecaros

Los casos como este se cuentan por miles. Propietarios que enfrentan la cesantía o la tercera edad y que no tienen como pagar la deuda, cuyos intereses incrementan aún más el monto. Palmenia Gacitúa, estuvo sumergida en la incertidumbre al igual que la familia Martínez Lecaros. Lleva más de cincuenta años viviendo en su casa. Enviudó a principios de año y actualmente recibe una pensión mínima. Empezó a recibir los avisos y sólo en ese momento se dio cuenta que estaba atrasada. Se confió ya que sólo debía unas cuotas. “No tengo nada, la pura casa que me quedó, nada más. Habrá problemas pero de alguna manera se saca la plata. Nunca pensé que me rematarían la casa por deber sólo algunas cuotas” cuenta Palmenia.

Ahí está el problema. “Hago un llamado a los contribuyentes a informarse y no caer en mora, porque el procedimiento del remate es ejecutivo” sostiene Ernesto Herrera, Director Regional de Tesorería Santiago. Existe el mito de que una supuesta norma de la Tesorería deja impune por tres años a los deudores. Creencia que es falsa y causal para que muchos contribuyentes se confíen y no paguen sus cuotas en la fecha correspondiente.

La realidad es otra. La tesorería inicia rápidamente los procesos de cobro. De hecho los atrasados en el primer semestre de este año tienen de qué preocuparse. “Como se trata de un bien raíz se embarga de forma automática y el proceso judicial es sumamente rápido” señala Pamela Cuzmar de la Tesorería General de la República. Sin embargo, la Tesorería reconoce que la mayoría de los chilenos cumple al día con el pago de sus contribuciones. Pero, ¿qué hacer si no se puede pagar? “Si la persona está en un tema económico complejo nosotros podemos detener el cobro por un periodo de tiempo, pero la verdad es que las contribuciones se les van a seguir acumulando, nunca hay un “perdonazo” de la contribución. Esta salida no existe” aclara Cuzmar.

La ayuda de una hija permitió a Palmenia acogerse a un convenio de última hora, al menos la soga al cuello que significa un remate se soltó y aprovechó la condonación de hasta un 80% de los intereses y multas de su deuda, gracias a una medida del Ministerio de Hacienda que durará sólo hasta el uno de febrero de 2007. Se trata de “Chile Compite”, una agenda pro crecimiento anunciada ya hace tres meses y que ha permitido realizar más de 17 mil quinientos convenios de pago. “El llamado es a que haga el trámite lo antes posible y que si no tiene el dinero al menos se acerque a conocer su posición puntual y se pueda preparar durante estos meses para poder pagar con estos porcentajes de condonación” insiste Pamela Cuzmar.

La familia Martínez Lecaros pudo sacarse el fantasma del martillero de encima. Se consiguieron los trescientos mil pesos pero pasaron un gran susto. Se confiaron en la fecha de la primera notificación: 29 de octubre. Pero en el diario estaba publicado el 16 de octubre, fecha que no conocían ya que no compran usualmente el diario. ¿A quien creerle?. El jueves 12 recibieron una nueva notificación que determinaba el lunes 16 de octubre como fecha del remate. Tuvieron sólo un día hábil para pactar su deuda. Afortunadamente no perdieron la casa, pero siguen con el miedo de acumular cuotas y volver a transformarse en morosos.

La mayoría de los remates se anulan, los propietarios no se arriesgan a perder lo único que tienen por un monto ridículo si se compara con la tasación de la casa. Pero los morosos que repactan sus deudas, tal como los Lecaros Martínez no se quedan tranquilos, saben que si no cancelan la totalidad del monto luego se encontraran nuevamente con la soga al cuello. La opción para muchos de los morosos consultados, es la venta de la casa como relata don José Riquelme “mejor cambiarse a una casa chica y pagar menos por todo. Parece un castigo para nosotros los viejos vivir en una casa grande”.

La angustia del remate sigue latente. Y aunque muchos vean lejana esta situación, recuerde que basta con la morosidad de una cuota para entrar en el temido proceso judicial. Todo depende de la reacción del moroso. No esperar el amenazante martillo para al menos, pactar la deuda.