Crisis previsional
Ahora o nunca
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Diversos estudios del Cenda revelan que hoy miles de trabajadores chilenos no podrán acceder a la pensión mínima garantizada por el estado
Fuente: www.afp-ag.cl |
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La cobertura del sistema, su competencia y eficiencia, sus costos y también la implementación de un pilar solidario. Éstas son sólo algunas de las materias que revisará el Consejo Asesor Presidencial Para la Reforma Previsional convocado por Michelle Bachelet. No son pocos los que ven en esta decisión de la Mandataria el primer paso de la que promete ser una verdadera revolución del actual modelo.
La Comisión que preside Mario Marcel entregará a la Presidenta sus conclusiones y recomendaciones en un informe final el día 30 de junio. A partir de ese momento, será tarea del Ejecutivo elaborar los proyectos de ley que contengan las propuestas legislativas que se discutirán en el Congreso Nacional.
Cubrir contingencias de la vejez, la invalidez y la sobrevivencia, y mejorar la cobertura. Hace 25 años, así se planteaban los principales problemas de la población en términos de previsión. Por eso, el gobierno militar se la jugó con uno de sus proyectos más emblemáticos de la reforma económica neoliberal chilena. En una decisión que pocos cuestionaron en su momento, el régimen acabó con el antiguo sistema de reparto para pasar a un nuevo modelo de previsión, a cargo de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Parece increíble que haya pasado casi un cuarto de siglo desde entonces, y que las dificultades del sistema previsional chileno sigan siendo las mismas que se anunciaron en el comienzo.
Para nadie es un misterio que el modelo actual deja de lado a miles de trabajadores. Por eso, el gobierno de Michelle Bachelet dispuso la creación del Consejo Asesor Presidencial Para la Reforma Previsional, cuya labor fundamental será elaborar propuestas para mejorar el actual sistema de pensiones, establecido en el Decreto Ley N° 3.500.
Antes de entrar a detallar el grave problema de la cobertura, es importante resumir qué se les pide a los sistemas previsionales y cómo funciona hoy el actual modelo. Siempre se ha dicho que un sistema previsional para ser bien calificado debe cumplir con dos requisitos básicos: Proteger los ingresos de las personas y garantizar un estándar mínimo que prevenga la pobreza en la vejez. En cuanto al funcionamiento, el actual sistema de pensiones se basa en la capitalización individual obligatoria del ahorro previsional de los afiliados. Esto significa que cada trabajador afiliado efectúa mensualmente un aporte previsional del 10% de su remuneración, el cual es acumulado en una cuenta de capitalización individual, que aumenta de acuerdo a los aportes que realiza el trabajador y a la rentabilidad obtenida con la inversión de sus fondos. A este 10% hay que sumar el porcentaje variable fijado por la libre competencia entre las distintas AFP, y que actualmente es, en promedio, un 2,25% de la remuneración imponible.
Seguramente a usted le suena quién es Mario Marcel. Su nombre sonó fuerte a principios de año para asumir en el Ministerio de Hacienda. Al final, dicha cartera terminó en manos de Andrés Velasco. La Presidenta le tenía reservado al ingeniero comercial una tarea tanto o más ambiciosa que la anterior: Nada menos que comandar el Consejo que promete de una vez por todas una dar el primer paso de una verdadera reforma previsional.
El problema de la cobertura
La denominada Comisión Marcel aún se encuentra en plena etapa de discusión. Después de haber escuchado a un sinnúmero de organizaciones y propuestas individuales, el grupo que integran 15 expertos técnicos recién comienza a evaluar sus propias iniciativas, para entregar su informe final a la Presidenta el día 30 de junio. Aún así, Mario Marcel ya tiene un diagnóstico muy claro de cuál es la situación, y hacia dónde debe apuntar el trabajo de su equipo: “Lo más importante de la reforma previsional es hasta dónde ésta es capaz de generar un sistema que proteja al conjunto de los trabajadores. Hoy día uno puede proyectar que una porción importante de la población no podrá juntar los fondos necesarios para obtener una pensión digna. Por lo mismo, nuestros mayores esfuerzos deben enfocarse en ese punto”.
El Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (Cenda) es una institución que ha realizado un sinnúmero de trabajos sobre el tema. Uno de ellos, denominado “Principales problemas del Sistema Chileno de AFP y algunas propuestas de solución”, establece que más del 50% de los afiliados no cotizan con regularidad, y por tanto no alcanzarán nunca el mínimo de 240 cotizaciones requerido para optar a la pensión mínima. Mucho tiene que ver en esto la inestabilidad laboral y el alto nivel de desempleo que impera en el país. El mismo estudio da cuenta de que casi el 60% de los afiliados cotiza con una densidad de menos de 4,2 meses por año. De mantenerse dicha situación en el tiempo, esa mitad de afiliados al sistema de AFP no alcanzará la cantidad requerida de cotizaciones para obtener la pensión mínima.
El director del Cenda, Manuel Riesco, advierte sobre lo oscuro que puede tornarse el panorama si no se toman cartas en el asunto: “Hay que enfrentar el problema a la brevedad posible, ya que más de la mitad de los afiliados no van a acumular los fondos requeridos para alcanzar la pensión mínima, y tampoco van a enterar las 240 cotizaciones actualmente exigidas para tener derecho a la garantía estatal. Con suerte tendrán la posibilidad de retirar los exiguos fondos acumulados en su cuenta individual al momento de jubilar”, afirma.
Una opinión similar tiene el economista Eduardo Rodríguez, coautor del libro “Examen crítico del Sistema AFP”. A su juicio, la situación actual no debería sorprender, “puesto que el sistema fue pensado sobre la base de ejemplos teóricos. Tenemos la experiencia histórica de que la continuidad del afiliado con las AFP es variable. Entonces, el trabajador se acerca a la previsión, cotiza y deja de hacerlo todo el tiempo. Cuando uno no pone las platas en el momento que corresponde, el resultado es una capitalización muy pobre, y los beneficios, por tanto, serán muy mínimos”.
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Para el presidente del Consejo Asesor, Mario Marcel, resulta muy simplista reducir el problema de las mujeres únicamente al tema de la edad
Fuente: www.lasegunda.com |
¿Qué pasa con las mujeres?
Una de las propuestas más controvertidas y que ha causado mayor polémica en esta etapa de discusión dice relación con subir la edad de jubilación de las mujeres de 60 a 65 años. Al respecto, Alejandro Ferreiro, uno de los 15 integrantes del Consejo Asesor, cree que no es bueno hacer mayores conjeturas: “El Consejo debe pronunciarse en su informe final. No creo que sea prudente que los consejeros expresen opiniones a título personal en esta fase del trabajo”, sostiene.
Mucho menos cauto se muestra Mario Marcel. A su juicio, el problema de las mujeres va más allá de subir la edad de jubilación, “ya que se deben tener en cuenta un sinnúmero de factores, que dicen relación con historias laborales irregulares, períodos largos en los que no se cotiza, diferencias de remuneración importantes en comparación con los hombres y una expectativa de vida que es mucho más larga. Teniendo en cuenta este panorama, me parece un enfoque muy simplista centrar la discusión únicamente en la edad”.
Quien sí tiene una postura clara y contundente sobre el tema es el titular de la Asociación de AFP, Guillermo Arthur. El también Vicepresidente de Bansander no ve con buenos ojos elevar la edad de jubilación de las mujeres, “ya que eso tendría un efecto directo sobre la pensión mínima garantizada. Yo me jubilo a la edad que quiera si he reunido los recursos suficientes para tener una pensión igual al 70% del sueldo. Lo único que se lograría sería decirle al Estado: ‘Mire, si esa mujer es pobre, y por lo tanto su pensión va a ser baja y tiene que pagarle la pensión mínima, no se la de a los 60, sino a los 65'. Cinco años más no alcanzarán para que la situación de las mujeres cambie del cielo a la tierra”, explica.
Como se ve, no es para nada fácil la tarea que le espera al gobierno de Michelle Bachelet, sobretodo si se considera que ya se instaló en la opinión pública la idea de que las AFP no darán abasto a una gran parte de los trabajadores chilenos. Hoy, los que se salvan son apenas una quinta parte de los afiliados. El tiempo dirá si después de 25 años asistimos una vez más a modificaciones escasas y parciales, o si definitivamente estamos en presencia de la reforma urgente y significativa que tanto esperan millones de chilenos.