MICROEMPRESA
Vega, ponte bella
Tras la utopía de "vivir del arte"
Ante el imperio de los malls:
Vega, ponte bella
La Vega Central se enfrenta al desafío de cambiar su rostro para no sucumbir ante los proyectos urbanísticos de la capital, las restricciones municipales y la competencia del nuevo Mercado Mayorista de Santiago (Mersan). Ya no se trata de un barrio colocado en el lado menos importante de la ciudad -significado etimológico de La Chimba, nombre con el que antiguamente se conocía al sector de la Vega-. Está ubicada a menos de cinco cuadras de la Plaza de Armas y su única salvación es "ponerse bella".

por Silvia Aranda y Paola Díaz

No tiene promotoras en cada pasillo, ni cajeras que pidan el vuelto para el Hogar de Cristo, ni música que estimule el consumo, ni carros con asientos para bebés, ni máquinas para consultar precios, ni cámaras para el robo hormiga...

Tiene historia, mascotas, caseros, vendedores ambulantes, productos que no están en el supermercado y precios bajos. Es la inconfundible Vega Central, cuyos orígenes se remontan a principios del siglo pasado.

"La afrentosa apariencia de esos terrenos ribereños está aún patente en la actual descomposición y promiscuidad de La Vega, mercados ambulantes, cachureos y lides y acopios de escenas de feria que exhibe el jardín de artesanos" ("La Chimba", Carlos Lavín, 1947).

Sus 9,5 hectáreas de extensión dan cabida a unos dos mil comerciantes minoristas, en lo rubros hortícola, abarrotes, carnes y flores, además de unos 150 mayoristas que manejan el 20 por ciento de las ventas que se concretan en la capital.

La Vega Central es uno de los tres principales mercados de este tipo junto a Lo Valledor y al Mersan. En conjunto, comercializan alrededor de 250 millones de dólares anuales.

Si embargo, este pintoresco centro de abastecimiento tiene problemas que amenazan con destruir sus más de cien años de existencia. Las restricciones impuestas por la municipalidad de Recoleta, el proyecto urbanístico "Recoleta Ponte Bella" y el debutante Mersan presionan al mercado más antiguo de Santiago para que abandone su emplazamiento.

Mall Mersan

El Mersan se inauguró a fines de 1998 como una alternativa privada similar a la que existen en ciudades como París, Tokio, Nueva York e incluso Buenos Aires, donde los centros de comercialización se ubican fuera del perímetro urbano, para no entorpecer el tránsito ni contaminar más las ciudades.

Hasta el momento tiene el 33 por ciento de su espacio ocupado, hecho que no es muy alentador si se considera que para esta etapa el mall mayorista, ubicado en Lo Espejo con la Panamericana Sur, tenía proyectado llegar al 50 por ciento.

Peligra la inversión de 70 millones de dólares. Parte de este fracaso se debe a la resistencia de su principal mercado potencial: los 150 mayoristas de la Vega Central. Hasta hoy ellos se niegan a dejar su habitual lugar de trabajo, señalando que emigrar al nuevo mercado los obligaría a pagar un arriendo de 480 mil pesos mensuales y una cuota de incorporación que fluctúa entre 25,9 y 49 millones de pesos.

No era difícil predecir que estos elevados costos harían imposible tal traslado, sobre todo, considerando que en la Vega Central son dueños de su local. Además, estando allí, perderían la clientela del sector norte y oriente de Santiago y entrarían a competir directamente con Lo Valledor.

Para el presidente y principal accionista del Mersan, Alejandro Boetsch, "el sistema de la Vega es de competencia desleal porque está haciendo uso y abuso de los lugares públicos. Nuestro proyecto es congruente con lo que piensan las autoridades sobre lo que debe ser una ciudad moderna".

Según Boetsch, el Mersan reviste más ventajas que la Vega Central pues descongestiona la ciudad y hace más eficiente el sistema de distribución. Los productos llegan en camiones de carretera y salen del recinto en camiones integrales que llevan todo en un solo viaje.

"Recoleta Ponte Bella"

La actual administración de Gonzalo Cornejo y un equipo de arquitectos dirigidos por Patrick Turner han comenzado "Recoleta Ponte Bella", plan maestro para recuperar -durante los próximos cuatro años-, el patrimonio histórico y cultural de la comuna de Recoleta.

Se quiere realizar algo similar a lo que se hizo con "Barcelona Ponte Guapa" antes de los Juegos Olímpicos del año 92, cuando se remodelaron y potenciaron barrios y sectores principales de la ciudad.

"Nos dimos cuenta que el eje de esta campaña debía ser revalorizar y exhibir el gran valor patrimonial, histórico y cultural que esta comuna tiene, pero que está bastante depreciado y oculto detrás del deterioro y la suciedad", reconoce el alcalde Gonzalo Cornejo.

El punto de partida del proyecto es el sector de Artesanos, donde se ubica la Vega Central, porque es visto como un lugar inseguro, sucio, con gran congestión y contaminado por residuos. Para el arquitecto Turner, el escenario pasó de ser una central de abastecimiento a una especie de toma pública producida por camiones que comercializan directamente todo tipo de productos, generando aglomeraciones y tapando los accesos vehiculares a las calles aledañas.

Un sistema de andamios publicitarios financiará la pintura de las fachadas. Al respecto, según los gestores del proyecto, los empresarios invertirán en las obras de hermoseamiento porque se darán cuenta que aumentará la plusvalía de las propiedades.

Se peatonalizarán las calles transversales Salas y Gandarillas, se instalarán bulevares para normalizar el comercio ambulante y no producir la emigración de vendedores a otras comunas. El lugar tendrá un acceso único y se reforzará el tema de la seguridad pública.

De 9 de la noche a 7 de la mañana

El cúmulo de problemas que afectan a Santiago, principalmente congestión vehicular y polución ambiental, hace cada vez más precaria la existencia de carga y descarga de camiones a cinco cuadras de la Plaza de Armas. Esta tesis, suscrita por los alcaldes de Recoleta e Independencia, Antonio Garrido, además de los ministerios de Transportes y Vivienda, agrega otra amenaza a la permanencia de los mayoristas en la Vega Central.

El 1 de octubre pasado entró en vigencia la resolución, adoptada en conjunto por los alcaldes antes mencionados, que sólo permite esas operaciones entre las 21 y las 7 horas. Su puesta en marcha provocó la indignación de los locatarios del tradicional mercado. Finalmente, las partes en conflicto acordaron que desde el 5 de octubre hasta el 15 de febrero de 2002 los cargadores podrán realizar sus faenas entre las 18 y las 7 del día siguiente. Pero pasada la fecha acordada, volverá a cobrar vigencia la resolución.

Según los veguinos, ese nuevo horario es una forma de presionarlos para que se trasladen al Mersan, el que es visto como una amenaza por los más de 20 mil trabajadores de la Vega.

"Se han ido poniendo obstáculos en lo que es el acceso a la Vega mall mayorista ubicado en Lo Espejo con la Panamericana Sur y eso ha ido mermando la confiabilidad hacia el alcalde. Ha estado en comidas con nosotros, en reuniones con nosotros y hace un discurso de un cariño a perpetuidad con la Vega y que la Vega no tiene por qué moverse, pero hay algunas actitudes que siembran ciertas desconfianzas", declaró a The Moroso Crescencio López, dirigente de la Vega Central.

Lo cierto es que los veguinos preparan nuevas protestas para febrero próximo, cuando entre en vigencia el horario restrictivo para la carga y descarga de camiones. También es un hecho que no se moverán del sector de Artesanos. El Mersan tendrá que apuntar sus ofertas a otros grandes proveedores.

Pero, si quiere continuar existiendo, la Vega Central no podrá resistirse a cambiar la cara y "ponerse bella" junto a Recoleta.