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Hace
no muchos años, para ser rockero había que tener una pequeña dosis
de talento y mucha, pero muchísima suerte. Había que tocar y tocar
en todos los lugares posibles hasta que, en una de esas, uno de
aquellos míticos "descubridores de talentos" observara el desempeño
de la banda y -terminada la actuación- le entregara su tarjeta de
presentación. Recién ahí se podía comenzar a visualizar la posibilidad
de un contrato con alguno de los pocos sellos dedicados al estilo
(esto, por lo menos, en el caso de Chile).
Hoy la situación es diametralmente distinta. Si bien hay muchos
músicos que tratan de seguir la clásica y anacrónica línea de tiempo
antes enunciada, la mayoría ha encontrado soluciones prácticas y
asequibles económicamente para publicar y difundir su trabajo artístico.
Las nuevas tecnologías, lideradas por la creación de softwares que
permiten grabar, mezclar, samplear y hacer todo lo que se quiera
con la música, permiten la instalación y desarrollo de verdaderos
"estudios caseros" donde producir discos. De ahí al tema de la distribución
hay un pequeñísimo paso.
Disquerías
como Extravaganza! o Kraftwerk, de la galería Interprovidencias
de Santiago, fueron pioneras en cuanto a incluir en las vitrinas
parte de esta "otra música"; mientras, el ambiente más metalero
llevaba la batuta en distribución, privilegiando el "mano en mano"
durante los conciertos.
De
los más "alternativos", Pánico ha sido el más exitoso en cuanto
a consecución de objetivos. La consolidación de su etiqueta Combo
Records, mediante la cual editaron a otras bandas chilenas, como
Tobías Alcayota y otras extranjeras como los franceses de Holden,
los tiene hoy radicados en París y con serias posibilidades de firmar
con un sello importante.
También
dentro del mismo "ambiente" destaca lo hecho por Congelador, uno
de los exponentes criollos del llamado post rock, cuyos integrantes
crearon su propio sello, llamado Quemasucabeza, en cuyos registros
ya han reclutado a otras bandas como las chicas de Día 14. Big Sur
es otra de las etiquetas que ha salido del anonimato últimamente,
gracias a la edición de "Hurtos", del dúo electrónico Bitman & Roban,
que ha resultado un verdadero éxito.
Hasta
el "gorrión de Conchalí", Zalo Reyes, acaba de lanzar su última
producción (literalmente la última, pues se retira de los escenarios)
de manera independiente, con apoyo de distribución de la Feria del
Disco, tienda que junto a Musimundo está cada vez más abierta a
conversar con los músicos autoproducidos.
El
concierto internacional
La
autogestión musical es un fenómeno que hasta hace cinco años era
un recurso casi desconocido entre los artistas chilenos. Sin embargo,
este sistema es bastante aplicado en países como Inglaterra y Estados
Unidos, donde la proliferación de bandas va "in crescendo" a la
par con las nuevas vanguardias musicales.
Es
así como surgen desde la década de los '80 sellos independientes
como el inglés Too Pure -que maneja bandas como Stereolab y a la
cantante PJ Harvey- y la firma norteamericana Matador Records -Yo
la Tengo, Pavement y Jon Spencer Blues Explosion!, quienes visitaron
Chile este año-.
El
nacimiento de estas disqueras y su éxito en el mercado musical,
han dado la pauta para el surgimiento de nuevas empresas de autogestión
en diferentes partes del mundo como Australia, Japón, Canadá y Alemania.
Tal es el interés que despierta la explosión de agrupaciones musicales
en todo el planeta, que la empresa Napster -el controvertido servicio
de intercambio de música a través de internet- acaba de sellar una
alianza con el grupo discográfico alemán Edel Music, uno de los
mayores sellos independientes, que tiene entre sus artistas a Roxette,
Jennifer Paige y Phunky Data.
Quizás,
internet es la herramienta más utilizada por estas firmas para la
distribución de los discos que están bajo su propiedad. Sin embargo
existen otras formas de entregar el material solicitado por personas
de diferentes partes del mundo, una de ellas es el correo.
En
esa línea se encasilló la distribuidora argentina Green Ufos, que
funciona desde 1993, importando y promocionando música alternativa,
incluso de bandas europeas, a tal punto que 95 por ciento del catálogo
que manejan es material internacional.
Independencia musical
La falta de recursos para estampar la música en una grabación y
su posterior distribución, no es el único motivo para llevar a las
bandas a pensar en la idea de "fabricar" sellos independientes,
sobretodo en Chile.
No es de extrañar que corrientes musicales como el punk o el hip
hop -caracterizadas por un discurso crítico al sistema social y
económico- proclamen la necesidad de "autogestionarse".
En
el caso del punk, desde hace algunos años se comenzaron a sentir
fuertemente los influjos del anarquismo, cosa habitual en las culturas
punk de otras zonas del planeta. Aparecieron bandas y casets antifascistas,
antisexistas, por los derechos de los animales, ecologistas radicales,
antihomofóbicos, y otros tantos. En este sentido, el sello Masapunk
tiene un importante rol, junto a agrupaciones como Silencio Absoluto,
Redención 911 y Enfermos Terminales.
Esta
automarginación tiene mucho que ver con las pautas de discurso que
imponen, a veces dictatorialmente, las disqueras transnacionales,
las que van de la mano con los fines comerciales que la empresa
requiere o, en otras palabras, ser parte de la moda musical.
La
autogestión, como vemos, tiene varios motivos para ser un instrumento
válido a la hora de definir la manera de cómo mostrar el arte que
se pretende mostrar, y lo que es mejor, esta independencia promete
la proliferación de corrientes estético-musicales más diversa que
la que impone el negocio de las grandes transnacionales.
Así y todo, este incipiente mercado está manifestándose poco a poco
en el concierto nacional e internacional. Todo indica que en un
futuro próximo, no se será más una alternativa, como es considerada
hoy, sino que irá a la par, e incluso podrá destronar a los monstruos
disqueros.
Links de Interés:
www.quemasucabeza.cl
Hay otros
casos, como el proyecto solista de Arturo Figueroa, llamado
Termita. Él se encuentra a días de lanzar su segunda placa
independiente, llamada "Alas" y puede hablar con propiedad
desde su experiencia:
The
Moroso: ¿Tu independencia musical se origina en la imposibilidad
de grabar convencionalmente o posee algo de actitud, es una
postura?
Termita:
Depende...creo que en mi caso convergen los dos casos. Tengo
claro que quiero preservar mi libertad musical a toda costa,
en el sentido de cambiar de estilo si quiero, de no encasillarme
en lo conveniente sino en lo que quiero hacer en el momento...
y, claro, hoy es lejana la posibilidad de grabar con un sello
grande, yo no la busco, pero si apareciera... bienvenida esa
opción..."
T.M.
: ¿Cuáles eran tus expectativas -económicas y artísticas-
que tenías con el primer disco? ¿Cuántas copias confeccionaste?
"Cien
copias, que fueron hechas en una radio cuyo nombre no puedo
darte... expectativas realistas que se cumplieron, ya que
los 100 discos (que las representaban numéricamente) se acabaron
en un mes. La expectativa era poder llegar a un rango de publico
específico, no masivo. Alternativo, por decir un nombre que
usan todos"
T.M.:
¿Crees que esta nueva forma de producción reemplazará
algún día a los sellos tradicionales?
"Jamás,
los grandes sellos son empresas poderosísimas. Sí genera cambios
en ellas, en las políticas de cómo trabajar, de cómo buscar
artistas nuevos... Sí se va a dar más eso de que el artista
grabe el disco y el sello lo compra, dejando al sello fuera
de ese proceso. Lo bueno es que surge como una alternativa
a los sellos tradicionales. Un artista que no es incluido
en uno de ellos no va a quedar fuera de la industria, sino
que tiene la opción de hacerlo por él mismo y trabajar así,
algo que significa también una satisfacción económica más
inmediata, si le va más o menos bien."
T.M.:
¿Qué expectativas tienes para el segundo disco, "Alas"?
"Para
el segundo disco tengo más expectativas porque siento que
el resultado es mejor en términos de lo que un sello quisiera
publicar o una radio tocar... no fue algo conciente, salió
así porque partí con la premisa de que fuera acústico y con
énfasis en los arreglos vocales... no quiero soñar, pero creo
que puede dar que hablar de manera más masiva."
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