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La crisis que vive el país ha afectado a muchos sectores de la economía
nacional, resultando la producción y el empleo los principales damnificados.
Por un lado, bajó la demanda, hecho que afecta directamente a las
ventas y la producción. Esto tiene un efecto boomerang bastante
claro: el abaratamiento de costos y la disminución de los puestos
laborales.
Por esta razón, la CONUPIA, el Ministerio de Economía y el SENCE idearon
una fórmula para incentivar la generación de nuevos productos nacionales
y, a través de esto, crear nuevos empleos. Esta es la denominada
campaña “Un trabajo para Chile, genere empleo prefiriendo
productos y servicios chilenos”, en la cual diversos centros
comerciales de la capital hacen descuentos de hasta un 50% a los
productos de manufactura nacional.
“Esto es un círculo virtuoso. Si aumentamos la producción nacional, aumentan
los empleos. Y si la oferta es a un precio atractivo, la gente compra.
Es decir, no hay que ser muy experto para darse cuenta de que la
campaña tiene grandes posibilidades de prosperar”, indicó Daniel
Farcas, director del SENCE.
La iniciativa lleva 2 meses y medio de funcionamiento, y aunque actualmente
sólo se aplica en Santiago, la idea es que este programa expanda
su acción a todsas las regiones del país. Según el presidente de
la CONUPIA, Germán Dastres, “Tenemos que tratar que las medidas
que estamos implementando en la capital se apliquen también en provincias,
pues el desempleo y el estancamiento de la economía no son males
exclusivos de la región metropolitana. Además, creo que para avanzar
como país es necesario descentralizar un poco la visión que tenemos”.
Las reacciones frente a esta campaña han sido encontradas. En el Persa
Estación Central, por ejemplo, “las ventas han subido en algo así
como un quince por ciento desde que implementamos esta modalidad.
Es cierto que aún no tenemos un balance, pero la sensación general
nos muestra que el alza ha sido importante. Además, se han generado
bastantes puestos de trabajo, y sin duda
que las empresas manufactureras han subido también sus ventas.
En el fondo, el principal mérito de esto es que ayuda a todos: productores,
vendedores y trabajadores”, explica Sergio Herrera Paredes, dirigente
de los comerciantes de ese establecimiento.
Lo que ocurre es muy simple. Los productos que ofrece esta feria abierta
son de fácil acceso económico. Si a eso se suman los descuentos a zapatillas, ropa y elementos varios de fabricación
chilena, la ecuación para explicar el aumento de la demanda no resulta
demasiado complicada.
Pese a esto, el ambiente no es el mismo en todos lados. En Patronato, por
ejemplo, la campaña ha dado resultados de tono bastante menor. Ello,
en gran medida, porque la mayor parte de los comerciantes son coreanos,
árabes o judíos, y no se han plegado a la iniciativa. En líneas
generales, los dueños de las distintas tiendas señalan que sólo
en los primeros días esta idea dio resultados, pero que pasadas
unas semanas el flujo de las ventas volvió a su nivel normal, sin
mostrar ningún tipo de alza. No obstante esto, los pequeños empresarios
nacionales que se acogieron a los planes de bonificación del aprendizaje
del SENCE han recibido, como monto global, 7 millones 800 mil pesos,
dinero que cubre el 85% de los gastos que significa una medida de
este tipo. Es decir, Patronato ha marcado una tendencia distinta,
basada en la creación de empleos por el lado del aprendizaje subvencionado
por el Gobierno.
En el Edificio Comercial Santiago Centro, en tanto, los resultados han
sido diversos. Irene Flores, dueña de un local de ropa femenina,
señala que “nosotros hemos subido harto las ventas, pero eso se
debe en gran medida a que también somos fabricantes. Lo que pasa
con la gente que compra los productos y después los comercializa
es distinto. Es muy escaso el porcentaje de ganancia que obtienen”.
Una encuesta general indica que el promedio de aumento en los ingresos
de las tiendas de este lugar no superaría el 5%, cifra bastante
magra en comparación a lo que ocurre en la
Estación Central.
En donde se han registrado los mayores incrementos es en el barrio Franklin
y en el Persa Bío-Bío. Carlos Jería, dueño de un local de ropa de
niños, dice que “el aumento de las ganancias se ha notado bastante.
Nosotros siempre vendemos barato y tenemos nuestro público, pero
ahora, con los descuentos, se ha acercado más gente. Es cierto que
vendemos más barato, pero a vuelo de pájaro te podría decir que
el público que compra ha aumentado en más de un 30%. Lo malo es
que no puedo dar cifras cerradas, porque es muy poco el tiempo de
campaña, pero es indudable que ha servido, y mucho. Y si a esto
sumamos las mejoras en infraestructura que han tenido los locales,
notamos que en nuestras tiendas hay un evidente impulso a la economía”.
Las estimaciones indican que la campaña debería alcanzar su mayor nivel
en los próximos meses, especialmente en el último trimestre del
año, pues es en ese período en donde existe una mayor demanda por
la compra de productos. Lo cierto es que las medidas tomadas hasta
ahora eran necesarias, y aunque no se ha manifestado un incremento
notable en las ventas, siempre son valiosos los intentos por rescatar
lo nacional, sobre todo si esto implica mejorar el nivel de vida
de nuestra gente, acabar con el desempleo e incentivar la creación
de pequeñas empresas que compitan activamente en el mercado chileno.
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