MICROEMPRESA
Vega, ponte bella
Tras la utopía de "vivir del arte"
Campaña a favor de los productos nacionales:
Si es chileno, es bueno
Atractivas rebajas y precios realmente módicos se han convertido en las principales armas del comercio nacional para vencer al enemigo que durante el último tiempo lo ha tenido muy a mal traer: la cesantía..

por Hassan Apud, Alex Valladares e Iván Valdés

La crisis que vive el país ha afectado a muchos sectores de la economía nacional, resultando la producción y el empleo los principales damnificados. Por un lado, bajó la demanda, hecho que afecta directamente a las ventas y la producción. Esto tiene un efecto boomerang bastante claro: el abaratamiento de costos y la disminución de los puestos laborales.

Por esta razón, la CONUPIA, el Ministerio de Economía y el SENCE idearon una fórmula para incentivar la generación de nuevos productos nacionales y, a través de esto, crear nuevos empleos. Esta es la denominada campaña “Un trabajo para Chile, genere empleo prefiriendo productos y servicios chilenos”, en la cual diversos centros comerciales de la capital hacen descuentos de hasta un 50% a los productos de manufactura nacional.

“Esto es un círculo virtuoso. Si aumentamos la producción nacional, aumentan los empleos. Y si la oferta es a un precio atractivo, la gente compra. Es decir, no hay que ser muy experto para darse cuenta de que la campaña tiene grandes posibilidades de prosperar”, indicó Daniel Farcas, director del SENCE.

La iniciativa lleva 2 meses y medio de funcionamiento, y aunque actualmente sólo se aplica en Santiago, la idea es que este programa expanda su acción a todsas las regiones del país. Según el presidente de la CONUPIA, Germán Dastres, “Tenemos que tratar que las medidas que estamos implementando en la capital se apliquen también en provincias, pues el desempleo y el estancamiento de la economía no son males exclusivos de la región metropolitana. Además, creo que para avanzar como país es necesario descentralizar un poco la visión que tenemos”.

Las reacciones frente a esta campaña han sido encontradas. En el Persa Estación Central, por ejemplo, “las ventas han subido en algo así como un quince por ciento desde que implementamos esta modalidad. Es cierto que aún no tenemos un balance, pero la sensación general nos muestra que el alza ha sido importante. Además, se han generado bastantes puestos de trabajo, y sin duda  que las empresas manufactureras han subido también sus ventas. En el fondo, el principal mérito de esto es que ayuda a todos: productores, vendedores y trabajadores”, explica Sergio Herrera Paredes, dirigente de los comerciantes de ese establecimiento.

Lo que ocurre es muy simple. Los productos que ofrece esta feria abierta son de fácil acceso económico. Si a eso se suman  los descuentos a zapatillas, ropa y elementos varios de fabricación chilena, la ecuación para explicar el aumento de la demanda no resulta demasiado complicada.

Pese a esto, el ambiente no es el mismo en todos lados. En Patronato, por ejemplo, la campaña ha dado resultados de tono bastante menor. Ello, en gran medida, porque la mayor parte de los comerciantes son coreanos, árabes o judíos, y no se han plegado a la iniciativa. En líneas generales, los dueños de las distintas tiendas señalan que sólo en los primeros días esta idea dio resultados, pero que pasadas unas semanas el flujo de las ventas volvió a su nivel normal, sin mostrar ningún tipo de alza. No obstante esto, los pequeños empresarios nacionales que se acogieron a los planes de bonificación del aprendizaje del SENCE han recibido, como monto global, 7 millones 800 mil pesos, dinero que cubre el 85% de los gastos que significa una medida de este tipo. Es decir, Patronato ha marcado una tendencia distinta, basada en la creación de empleos por el lado del aprendizaje subvencionado por el Gobierno.

En el Edificio Comercial Santiago Centro, en tanto, los resultados han sido diversos. Irene Flores, dueña de un local de ropa femenina, señala que “nosotros hemos subido harto las ventas, pero eso se debe en gran medida a que también somos fabricantes. Lo que pasa con la gente que compra los productos y después los comercializa es distinto. Es muy escaso el porcentaje de ganancia que obtienen”. Una encuesta general indica que el promedio de aumento en los ingresos de las tiendas de este lugar no superaría el 5%, cifra bastante magra en comparación a lo que ocurre en la  Estación Central.

En donde se han registrado los mayores incrementos es en el barrio Franklin y en el Persa Bío-Bío. Carlos Jería, dueño de un local de ropa de niños, dice que “el aumento de las ganancias se ha notado bastante. Nosotros siempre vendemos barato y tenemos nuestro público, pero ahora, con los descuentos, se ha acercado más gente. Es cierto que vendemos más barato, pero a vuelo de pájaro te podría decir que el público que compra ha aumentado en más de un 30%. Lo malo es que no puedo dar cifras cerradas, porque es muy poco el tiempo de campaña, pero es indudable que ha servido, y mucho. Y si a esto sumamos las mejoras en infraestructura que han tenido los locales, notamos que en nuestras tiendas hay un evidente impulso a la economía”.

Las estimaciones indican que la campaña debería alcanzar su mayor nivel en los próximos meses, especialmente en el último trimestre del año, pues es en ese período en donde existe una mayor demanda por la compra de productos. Lo cierto es que las medidas tomadas hasta ahora eran necesarias, y aunque no se ha manifestado un incremento notable en las ventas, siempre son valiosos los intentos por rescatar lo nacional, sobre todo si esto implica mejorar el nivel de vida de nuestra gente, acabar con el desempleo e incentivar la creación de pequeñas empresas que compitan activamente en el mercado chileno.