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Por Gabriela Saldivia Ch.

Farmacias independientes

Un enfermo terminal

Farmacias independientes

Farmacias Ahumada, Cruz Verde y Salcobrand controlan el 96% del mercado nacional

Fuente: www.farmaciasahumada.cl

 
Sitios relacionados
Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios
Servicio Nacional del Consumirdor
Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos

No hay un calificativo que describa mejor el complicado momento que vive hoy el gremio de los pequeños comerciantes farmacéuticos en Chile. Una crisis que comenzó en plena dictadura militar, y que por ahora no tiene fecha de vencimiento.

La aplicación del modelo neoliberal significó el comienzo del fin para las farmacias independientes, y el nacimiento de los primeros consorcios del rubro, que con el paso del tiempo se enriquecen más y más, gracias a una fiel clientela que consume cada vez un mayor número de medicamentos.

La Farmacia Carmen es una de las más tradicionales de la comuna de Santiago. En un centro saturado por nombres como Ahumada, Cruz Verde o Salcobrand, ella aparece como un verdadero oasis en el desierto. The Moroso quiso ir hasta ese lugar para recoger el testimonio de uno de los pocos locales independientes que ha logrado sobrevivir a la incesante proliferación de farmacias que ha habido en Chile en los últimos años.

Por desgracia, la visita en el negocio no duró más de tres minutos. Grande fue la sorpresa cuando a la dueña de la farmacia, Ana Gómez Orellana, sólo le bastó saber que venía un medio de comunicación para adelantarse de golpe a cualquier mínima intención de pregunta: “Ya sé a lo que viene, y déjeme decirle que pierde su tiempo. Viene a preguntarme cómo he logrado mantenerme con tanta farmacia nueva que aparece, pero a mí no me interesa hablar del tema. Vaya a la Farmacia Francesa. Quizás ahí tenga mejor suerte”, fueron sus escuetas palabras.

San Pablo 2090 era la ubicación del dato de la señora Gómez. Cambió la dirección, pero no el resultado: “¿Qué quiere que le diga?...Estamos hasta aquí con ese temita”, fueron las sentidas palabras del dueño, ante la visita de The Moroso.

Si bien las entrevistas testimoniales terminaron en un completo fracaso, parece muy oportuno incluir en este reportaje sus negaciones, pues no hacen más que reflejar el sentimiento de frustración de los pequeños propietarios, que ven con tristeza, resignación e impotencia cómo les será cada día más difícil enfrentar una competencia feroz, en vista de la oleada de farmacias que se han instalado en el país en el último tiempo.

Farmacias Ahumada, Salcobrand y Cruz Verde son los nombres de las tres grandes cadenas que controlan el 96% del mercado nacional. A ellas habría que agregar la mexicana Doctor Simi, del millonario empresario Víctor González Torres, y que no viene sino a agravar aún más la delicada y compleja situación de los pequeños comerciantes del área farmacéutica en Chile.

Batalla perdida

Que el proceso de concentración del mercado de las farmacias haya comenzado hace 30 años no es casualidad. Antes de que la Junta Militar asumiera el control del país en 1973, existía la denominada Ley de Circuito, que establecía que ninguna botica podía estar a menos de 400 metros de la otra. Existía un horario rígido; un margen de comercialización; un listado de precios para vender al público; y un sistema de turnos obligatorios. Entre las dos de la tarde de los días sábados y el lunes en la mañana, sólo atendían las farmacias de turno. Durante la semana se cerraba a las 20:30 horas y permanecían abiertas únicamente las boticas de turno. Vale decir, las reglas eran muy claras para todos.

Farmacias independientes

Raúl Álvarez Vásquez, Presidente de la Unión de Dueños de Farmacias de Chile (Unfach), ha sido uno de los grandes defensores de los pequeños comerciantes farmaceúticos

Fuente: http://www.cepchile.cl

Raúl Álvarez Vásquez ha sido uno de los grandes defensores de los pequeños comerciantes. El dueño de la Farmacia Pudahuel, y presidente de la Unión de Dueños de Farmacias de Chile (Unfach) ve en la eliminación de la Ley de Circuito, en 1974, a la principal causa de la triste situación que vive hoy su gremio, “porque ello significó total libertad para instalar farmacias, sin límites de distancia. Se decretó la libertad de precio y horario libre. Las autoridades de la época plantearon que la farmacia debía estar al servicio del consumidor. Se nos exigió competir en eficiencia, calidad, servicio y precio. En aquel entonces, yo presidía la Unfach y, junto a los demás dirigentes, aceptamos el desafío de competir”, sostiene Álvarez.

Desgraciadamente para sus intereses, el reto duró muy poco. Esto, por la diferencia de precios que establecieron los laboratorios en la venta a los consorcios y a las farmacias independientes. “En ese tiempo había una inflación importante y estos grupos consiguieron mayores facilidades de pago, por lo que aprovechaban de comprar varias veces antes de pagar la factura a precio antiguo. De esta forma, obtenían mercadería barata y la vendían cara, aumentando su margen. En ese escenario, los farmacéuticos pequeños perdimos mucha clientela”, afirma el presidente de la Unfach.

Y esa pérdida de clientela a la que alude Raúl Álvarez se tradujo en la desaparición de 340 boticas durante la dictadura. Sin embargo, lo peor estaba por venir. Una vez que Chile retomó el camino de la democracia, y sólo entre los años 1990 y 2005, 1.160 farmacias independientes dijeron adiós, y hoy son cerca de 300 las que se encuentran en quiebra, según datos que entrega la propia Unfach.

La situación no deja de sorprender al propio Álvarez, quien alguna vez imaginó que en democracia sus demandas serían escuchadas. Sin embargo, la realidad dijo otra cosa: “Las cifras son elocuentes, lo que comprueba que la Concertación no ha profundizado en justicia, transparencia y equidad. Por el contrario, no se han cumplido las leyes antimonopólicas como la 211, ni las resoluciones de la Comisión Nacional Antimonopolios”, indica el presidente de la Unfach, y agrega con dureza que “en un país serio, donde el estado de derecho realmente se cumple, los dueños de los consorcios estarían presos, porque son delincuentes impunes”.

Farmacias independientes

Un estudio del Sernac comprobó que los grandes consorcios acuerdan los precios de los medicamentos

Fuente: www.virtual.epm.br

Falsas promesas

El otro gran tema de los consorcios dice relación con la denominada guerra de precios que ha enfrentado el sector en el último tiempo. Hace algunos años, y debido a la gran competencia publicitaria que experimentó el rubro, con anuncios de descuentos y precios más bajos, el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) decidió comprobar la efectividad de estas ofertas y realizar una investigación en terreno. Los resultados fueron categóricos: Ahumada, Cruz Verde y Salcobrand acuerdan los precios de los medicamentos.

Como era de esperarse, el hecho no dejó indiferente a Raúl Álvarez. El dirigente asegura que en la Unfach hicieron un estudio similar, el cual llegó a la misma conclusión: “Como se trata de un hecho grave, presentamos la denuncia ante la Fiscalía Nacional Antimonopolio. Lamentablemente, han pasado ya varios años, y aún no tenemos resultados concretos”, señala.

Si se trata de analizar el impacto que ha tenido en los consumidores la excesiva concentración del sector farmacéutico, una voz autorizada es la de Ernesto Benado, presidente de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (Conadecus). Para el dirigente, “la gente tiene la impresión que con la guerra de los precios puede comprar más barato, pero lo concreto es que el índice de precios promedio ha subido. Y una de las causas más probables de este incremento es que está operando un cartel, un acuerdo en los precios entre las tres cadenas”.

En ese contexto, los que siempre ganan son los consorcios, que aprovechan la creciente afluencia de un público que compra, incentivado por la propaganda de falsos descuentos. Es así como miles de chilenos, agobiados por una realidad que no ofrece alternativas a la competencia salvaje, el desempleo y la precarización laboral, sucumben ante la angustia, las crisis de pánico, la depresión, el stress o la hipocondría. En ciudades como Santiago, considerada entre las capitales con más enfermedades de carácter nervioso del mundo, los habitantes son presa fácil de las farmacias, y aseguran a los consorcios una clientela fiel que consume cada vez más medicamentos.

De esta forma, terminar con el negocio de los consorcios no parece una tarea sencilla. Para Ernesto Benado, la solución sería que algún seguro de salud, público o privado, entregara los medicamentos en forma gratuita: “Es lo que nosotros hemos planteado en Conadecus hace varios años, pues aminoraría el problema en gran parte”, afirma.

Más negativa es la visión de Raúl Álvarez, quien cree que mientras en Chile no se cumplan las leyes antimonopólicas, ni las resoluciones de la Comisión Nacional Antimonopolios, nada va a cambiar: “Mi lucha durante todos estos años ha servido para darme cuenta de algo. Y es que estamos en presencia de un estado que se niega a intervenir y a regular el mercado, y que ha permitido que prevalezcan en el ámbito farmacéutico los intereses de los empresarios, por sobre las necesidades y derechos de todos los chilenos”. Duro diagnóstico y triste realidad.