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Por Andrea Peña Aguirre

Estancias en Magallanes

El poder de unas cuantas ovejas

El poder de unas cuantas ovejas

Galpón de Esquila de la Estancia Josefina en Tierra del Fuego

Fuente: dibam.cl

 
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Instituto de la Patagonia

La Región de Magallanes posee un desarrollo étnico, social, arquitectónico y económico único en el contexto nacional.

En el desarrollo de su individualidad, el surgimiento de las Estancias parece haber sido fundamental.

Cuando José pidió la mano de Lidia, sus futuros suegros sonrieron. El joven era sano y bien educado, pero, sobre todo, era hijo del dueño de una de las Estancias más productivas de Isla Riesco, y tenía grandes posibilidades de heredar parte de esas tierras. Los inmigrantes españoles, con más de 30 años viviendo en Punta Arenas, sabían que el negocio ganadero era una de las mejores formas de asegurar el futuro de su hija.

“Mi suegro, con sus ahorros, había comprado algunas tierras de la subdivisión de la Explotadora, y en ese momento, aunque la cosa no era tan buena como antes, todavía era buen negocio”, comenta Lidia 63 años después. “En ese momento pensé que la vida iba a ser fácil, pero no me di cuenta de que acá nada se saca sin trabajo”.

Los Inicios

Las malas condiciones climáticas y de rendimiento de la tierra determinan que las estancias deban estar compuestas por amplísimas extensiones de terreno, de 3 mil hectáreas, a lo menos. Las distancias hacían difíciles las comunicaciones, por lo que estos asentamientos requerían un alto grado de auto-suficiencia. Así, se desarrolló una impronta social, económica y arquitectónica única en el mundo y trascendental en el desarrollo de estos territorios.

Socialmente, era un mundo masculino, dondelas escasas mujeres eran principalmente las esposas de algunos funcionarios. Según la información demográfica de 1920, en Magallanes existían 5,5 hombres por cada mujer.

Diego Dublé Almeyda, Gobernador de Magallanes, advirtió a su llegada que la única posibilidad de aprovechamiento de los campos magallánicos era en la crianza de ganado ovejuno. Con esta convicción, en el año 1876 introdujo en el territorio el primer grupo de trescientas ovejas para la crianza, traídas desde las Islas Malvinas.

Los Gobernadores de Magallanes en fechas posteriores, otorgaron concesiones o dieron simples permisos de ocupación de los campos inexplorados. El criterio seguido por el Gobierno, imponía a los concesionarios gravámenes muy pesados que, dada la inexperiencia de los que intentaban la empresa y la obligación que tenían de crear una industria casi de la nada, pronto tornaron su situación insostenible.

En el aislamiento, la ausencia de toda infraestructura,la escasez de insumos y el clima adverso las pequeñas unidades familiaresno pudieron sobrevivir.El éxito fue paragrandes compañías con capacidad de gestión para traer mano de obra especializada y controlar toda la línea de producción y comercialización;aparte de extensosy variados terrenos con muchas opciones de manejo que permitían enfrentarlos malos inviernos y sequías recurrentes.

El poder de unas cuantas ovejas

Mapa de la región de Magallanes

Fuente: memoriachilena.cl

La Sociedad Explotadora

José Nogueira, empresario marítimo de origen portugués, solicitó del Gobierno chileno en el año 1890 la concesión de un millón de hectáreas en la Isla Grande de Tierra del Fuego. Ésta fue concedida, bajo algunas condiciones, como formar una Sociedad e introducir en los terrenos arrendados 10 mil cabezas de ganado lanar, 200 vacunos y 150 caballares.

Pero Nogueira, falleció en 1893, antes de que se fundara la Sociedad. Su viuda, doña Sara Braun, no se desanimó por ello. Junto a su hermano, se dedicaron a la búsqueda de capitales.

Tan pronto como los consiguieron, principalmente en Inglaterra, se comenzó la construcción de la Estancia "Caleta Josefina". Bajo el impulso y la dirección de sus organizadores, la Sociedad fue progresando

La experiencia demostró las inmensas posibilidades del negocio. La explotación de las Estancias, hecha en forma inteligente y esforzada, indica que el horizonte es muy amplio y que lo realizado en "Caleta Josefina" puede extenderse a otros puntos de Tierra del Fuego.

En sucesivos remates, compras y arriendos, la Sociedad adquirió un total de casi dos millones de hectáreas de campos que dedicó por entero a la explotación de la ganadería. Ahí, las 7.600 cabezas que se indicaban en el primer Balance del año 1894, eran cuatro años después más de 100 mil. Diez años más tarde, en 1908, alcanzaban muy cerca del millón. Desde 1910 hacia adelante, la existencia de lanares sobrepasaba el millón doscientas mil cabezas, cifra que, con ligeras variaciones, se mantiene hasta l943. Con ello, se estableció como la industria ganadera más importante del país.

De esta manera, con altas inversiones iniciales y bajos costos de mantención se lograron exportaciones masivas de carne, lana, cueros y grasa, productos relativamente poco elaborados y de gran demanda durante el siglo pasado.Ellos fueron la base de una fructífera industria que determinó el desarrollo del Magallanes actual.

El Holding

La primera actividad económica de carácter propiamente industrial registrada en la historia colonial magallánica estuvo referida a la explotación forestal, principalmente para la producción de madera para la construcción. Como ésta, toda la actividad productiva giraba en torno al desarrollo ganadero.

La explotación de las Estancias había alcanzado límites considerables y la región contaba con una apreciable dotación de animales, pero la industria lanar generaba una gran cantidad de “residuos” que podían ser aprovechados en industrias paralelas. Esto incentivó la creación de otras actividades hacia las cuales derivar el excedente de lanares, como las graserías, frigoríficos, fábrica de carnes en conserva, lavadero de lanas y curtiembres.

Los estancieros Waldron & Wood consideraron la posibilidad de instalar en Punta Delgada una planta para el faenamiento y congelación de carnes. Así, en 1894 adquirieron en Europa la Oneida que, una vez fondeado sirvió como planta industrial flotante.

En 1914 un frigorífico comenzó funcionar en Puerto Bories a unos cinco kilómetros de Puerto Natales para servir a esta región. El dueño era la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. El frigorífico tenía sus muelles propios y contaba con una vía férrea que lo unía con la ciudad.

Las sociedades poseían, además, flotas de barcos que transportaban sus productos a los países que los compraban, y desarrollaron todos los servicios necesarios para la más eficiente y autosuficiente administración de sus recursos.

El poder de unas cuantas ovejas

Piño de ovejas arriado por ovejeros

Fuente: memoriachilena.cl

La Caída

Al comenzar la segunda década del siglo XX, el comercio en el puerto de Punta Arenas comenzó a declinar como consecuencia de la apertura del Canal de Panamá y de la creación de una aduana chilena en la ciudad. Además, se agregó una crisis en el sector ganadero derivada del ingreso al mercado de la producción proveniente de las llanuras neozelandesas, así como de las tensiones sociales provocadas por la concentración de la propiedad de la tierra.

En este sentido, mientras los dirigentes de las grandes compañías se regocijaban en los logros obtenidos, muchos pioneros y pequeños estancieros se sentían desfavorecidos por lo que consideraban un error imperdonable del gobierno chileno, al dificultar extremadamente la colonización individual con las medidas legales y administrativas que favorecían los consorcios.

La nacionalidad extranjera de quienes conformaban los grandes consorcios no era agradable para los chilenos. Manuel Chaparro Ruminot escribió en 1917: “Si pudiera representar gráficamente a Magallanes, económicamente representado, dibujaría una enorme ave de rapiña: durante muchos años habría estado alimentando a sus polluelos con los productos del Territorio, que llevaría entre sus garras a su nido, situado allá lejos, tras la frontera chileno-Argentina, en la Patagonia, Buenos Aires, o Europa, pero jamás en Chile…toda la riqueza se eleva por los aires, muy en alto, y sale del país para no volver”.

Los reclamos no fueron indiferentes al Gobierno central de Chile, que en 1924 se inició la primera subdivisión de tierras en la zona, producto de la enajenación de 200 mil hectáreas de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. En las décadas posteriores se realizaron nuevas fracciones, que fomentaron la colonización del territorio y la aparición de la pequeña y mediana propiedad.

Según datos del INIA, en los últimos cuarenta años la industria ovina ha perdido importancia relativa en el mundo por razones de mercado y precios. Chile bajó su dotación casi enun 50% entre los censos del año 1965 y 1997. Sin embargo, a pesar de la caída del precio de la lana, y como una consecuencia de la disminución de la dotación mundial, mejoró progresivamente el precio del cordero.

Para Roberto Bennewitz, profesional de la Secretaría Regional ministerial de Agronomía de Magallanes, el Gobierno ha realizado toda la inversión necesaria, tanto en fondos como en difusión y trabajo, para lograr una mejor eficiencia en la actividad ganadera. La imagen del “cordero de Magallanes” es reconocida a nivel nacional y mundial. La mayor ventaja competitiva del producto magallánico de exportación es simplemente su origen, por la connotación que tiene la región patagónica en el mundo.

El poder de unas cuantas ovejas

José Nogueira fue uno de los mayores impulsores de la industria lanar

Fuente: nuestro.cl

La Trascendencia

Entre pros y contras, sumergirse en algunas cifras que comparen el Magallanes de antes y después del establecimiento de las Sociedades Explotadoras puede ser esclarecedor.

Diez años después de la ocupación del territorio magallánico por el Gobierno chileno en Septiembre de 1843, la región sólo contaba con 153 habitantes. En 1895, comienzo de las explotaciones ganaderas, la población se fijaba ya en 5.170 habitantes. En 1907, época de intensificación de estas empresas la población había subido a 17.143 personas. En 1940 alcanzaba ya a 48.313. Es decir, en los cuarenta y cinco años que van desde 1895 a 1940, período en el cual precisamente nace y se desarrolla la ganadería, la población magallánica aumentó casi diez veces su número.

Ahora, si comparamos estas cifras con Santiago, la provincia con mayor crecimiento histórico del el país, pasó entre 1895 y 1940 de 442.536 habitantes a 1.216.717, o sea, sólo se triplicó.

Otro factor interesante de analizar es el aspecto sanitario de la población, en cuyos índices se refleja elocuentemente la condición de vida de los habitantes de la región. En la Memoria del Servicio Provincial de Sanidad de Magallanes, correspondiente al año 1942, encontramos que la tasa de crecimiento de la población es de 27 personas por cada 100 habitantes, tasa la más alta del país. La mortalidad infantil es también, en ese lapso, la más baja de la nación.

“El avalúo territorial de la provincia de Magallanes es otra comprobación del valioso aporte que han prestado sus industrias ganaderas al progreso y aumento de la riqueza nacional. En 1909 dicha provincia exhibía un avalúo total de $65.067.616, el cual llegaba en 1942 a la cantidad de $1.210.753.500, esto es, a un valor casi veinte veces superior.”, según lo publicado por la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego en 1943.

En su cálida oficina del Instituto de la Patagonia, el premio Nacional de Historia Mateo Martinic se pasea entre puntas de flecha y libros envejecidos. Prefiere dejar que sus innumerables libros narren los hechos por él, sin embargo, es enfático al aclarar que no habría Magallanes posible sin el desarrollo ganadero. “No, absolutamente no”define. “Si uno lo mira con perspectiva histórica, la ganadería fue la solución providencial para despegar. Porque uno, cuando va leyendo la historia, se da cuenta se da cuenta de que el proyecto de Chile para asentar su soberanía y desarrollar la colonización llevaba más de cuarenta años y era evidentemente inviable, y resulta que de repente “pum”, aparecen las ovejitas y se dispara”, afirma con su cabeza brillando frente a la ventana. “Con todo eso, no hubiese existido el Magallanes de hoy, que es consecuencia del de ayer… no hubiese existido el Magallanes histórico de no mediar la ganadería lanar”.