Barrio El Golf
UN OASIS EN MEDIO DEL DESIERTO
Enclavado en el corazón de Las Condes, el barrio El Golf ha sabido instalarse como uno de los sectores más exclusivos de la capital. Lujosos hoteles, edificios de corporaciones transnacionales, restaurantes y áreas verdes hacen de esta zona un lugar ideal para personas de billetera amplia.
Por Francisca Babul y Rodrigo Cárdenas
 |
Los estacionamientos de la Plaza Perú , en el sector de Isidora Goyenechea.
Foto: Francisca Babul |
“Decidí vivir en el barrio El Golf porque es bastante completo. Hay farmacias, restaurantes y cafeterías para todo tipo de gustos. Además, su cercanía al Metro (estación El Golf) lo convierte en un lugar residencial céntrico por excelencia”. Isabel Babul es abogada, tiene 27 años y vive en este exclusivo sector capitalino hace siete años. Al igual que ella, muchos han optado por vivir en esta zona a pesar de los altos costos. Esto porque en El Golf se concentran diversos servicios del más alto nivel en la jerarquía de mercado.
Actualmente, entendemos por barrio El Golf el perímetro demarcado por las calles El Golf y el eje Vitacura–El Bosque Norte, entre la avenida Apoquindo y Presidente Riesco. De un tiempo a esta parte, todo lo que se ha levantado en el sector –desde el diseño de los edificios, la Plaza Perú y los locales comerciales- ha perseguido un objetivo claro: diferenciarse.
Según el arquitecto Ernesto López, Magíster en Urbanismo y académico investigador del Departamento de Urbanismo de la Universidad de Chile, “es lógico que en las grandes capitales aparezcan enclaves con estas características, sobre todo cuando los centros ‘tradicionales' –como Santiago Centro y Providencia- pierden exclusividad y comienzan a popularizarse”.
El barrio rápidamente se convirtió en una oda al consumismo y al estilo de vida high–class estadounidense. Hoy lo vemos lleno de señoras de alta alcurnia, paseando sus pequeños perros de raza o con bolsos de gimnasio; asesoras del hogar jugando con los niños de sus patrones en la plaza; y jóvenes universitarios tomando un café en Starbucks , mientras revisan el mail en sus notebook , gracias a la conexión Wi-Fi que abarca gran parte de la zona. Sin olvidar, por cierto, a los clientes de Hooters , la versión chilena del restaurante norteamericano, famoso por las camareras de pechos amplios y sonrisa permanente.
Todo lo que vemos en películas sobre la forma de vida de las personas sin preocupaciones económicas y con mucho tiempo libre, es lo que se puede encontrar en El Golf, lo que contrasta –a su vez- con la otra cara del barrio: los empresarios y hombres de negocios que no tienen tiempo para nada y requieren tener todo a su disposición. Para ellos, este sector también cumple de manera notable con sus expectativas.
La cuna de la aristocracia chilena
 |
La Plaza Perú es el área verde más importante del barrio. A su alrededor se están construyendo muchos nuevos edificios de oficinas y departamentos.
Foto: Francisca Babul |
El ‘nuevo perfil' del barrio El Golf nos parece tannatural, que fácilmente olvidamos lo que era hasta haceunos pocos años. En estricto rigor –y como nos aclara el arquitecto Ernesto López- “ la esencia patrimonial del barrio El Golf emana de su historia, asociada a la migración de la aristocracia santiaguina hacia el oriente, constituyéndose en el centro de la jerarquía social a partir del segundo cuarto del siglo XX, y hasta la década de 1970” .
Sólo de esta forma podemos explicarnos la subsistencia de una buena cantidad de edificaciones unifamiliares (hoy verdaderos palacios) que nos remiten a un barrio que antaño logró constituir un espacio público coherente, donde la escala de las edificaciones armonizaba con el ancho de las avenidas y calles.
En resumidas cuentas, poco tiene que ver ese antiguo barrio con lo que hoy podemos apreciar. A juicio de López, “el Golf fue un ejemplo del buen gusto y sobriedad arquitectónica de un grupo social ya extinto: los herederos de la aristocracia chilena del siglo XIX”. Esto porque ellos preferían la constitución de una unidad barrial, sin grandes sobresaltos ni edificaciones espectaculares.
“Nada que ver con la actual clase alta, que prefiere la exageración y la reproducción de modelos arquitectónicos aprendidos en Miami o Los Ángeles” afirma el arquitecto Ernesto López. Sin embargo, no por eso el barrio carece de edificaciones con cierto valor arquitectónico. El problema está en que -a juicio de López- “si bien algunas obras poseen innegable calidad, como los edificios de Borja Huidobro, en la mayoría de los casos se trata de una colección de proyectos de edificios bastante anodinos”.
Todo esto hace de El Golf un barrio híbrido, que no supo mantener ni reutilizar lo anteriormente construido. A este problema se suma la carencia de un sentido de espacio público pues, en opinión de López, “la lógica ha sido funcionalizar el vacío que queda entre la materia construida sin lograr preservar un sentido de lugar identificable, donde los habitantes del barrio puedan reconocerse unos a otros, o simplemente ‘estar' sin el deber de consumir o movilizarse”.
Estas variables, hacen que –incluso- se llegue a cuestionar la idea misma de barrio. Al respecto, López se pregunta: “¿dónde está la homogeneidad formal, sus límites reconocibles, dónde están sus habitantes y el reconocimiento entre ellos?”.
El valor del suelo
A pesar de todos los inconvenientes que le podemos encontrar a El Golf, es un hecho que -para muchos- éste constituye el mejor ‘barrio' de Santiago. Sobre todo para las empresas más posicionadas en el mercado y para los ejecutivos jóvenes que buscan cercanía al Metro, autopistas urbanas, entretención y vida nocturna.
De hecho, prácticamente todas las grandes fortunas de nuestro país (como por ejemplo, Manuel Cruzat,Sebastián Piñera, Ricardo Claro, Guillermo Luksic y Anacleto Angellini, entre otros) han ubicado sus ‘cuarteles generales' en el sector.
Sin duda alguna, en la actualidad El Golf es el barrio de moda y muchos quieren acceder a un espacio en esta zona. No obstante, el precio que se debe pagar es muy alto. Por ejemplo, para arrendar una oficina se debe desembolsar más que en cualquier otro lugar de Santiago, con un promedio por sobre las 0,50 UF el metro cuadrado. En los últimos cinco años, la rentabilidad conseguida por quienes arriendan subió siempre sobre el diez por ciento, convirtiendo a la zona en uno de los mejores lugares para el negocio del alquiler.
Asimismo, los edificios tienen el valor de venta promedio más alto de la capital, más de 55 UF el metro cuadrado, superando la media de las comunas de Vitacura, Las Condes y Providencia.
Mega-proyectos se toman El Golf
 |
La calle Isidora Goyenechea es uno de los ejes más importantes del barrio, pues allí se concentran la mayor cantidad de oficinas y toda clase de servicios.
Foto: Francisca Babel |
Dado este escenario, otros proyectos como la Ciudad Empresarial de Huechuraba han intentado quitarle la condición de líder al sector de El Golf en cuanto asentamiento ideal para consorcios nacionales y extranjeros. Sin embargo, la gran cantidad de mega-proyectos que se han impulsado en la zona durante los últimos años han afianzado al barrio en el sitial que hoy ocupa.
Por ejemplo, hace un par de años se construyó el primer Hotel Ritz-Carlton de Sudamérica, que en los estándares internacionales supera la categoría cinco estrellas. A esto se suma la inauguración en el 2003 de la nueva sede del Club de La Unión. El edificio se ha transformado en el centro de negocios de los ejecutivos que circulan diariamente por el sector, pues refleja todo lo que el barrio intenta ser: dinamismo, innovación, estilo y, especialmente, exclusividad.
Asimismo, la firma P&G Larraín y Euroamérica está construyendo en los terrenos de la Portada de Vitacura un edificio de 40 pisos que se convertirá en el más alto del país. Por último, no debemos olvidar el proyecto “Territoria 3000” , un nuevo complejo inmobiliario que se terminará de edificar en un par de años, y que incluye un hotel, un centro de negocios y un conjunto de departamentos (ver recuadro). En tanto, hay otros 21 proyectos en construcción o en trámite, que suman 200 pisos de oficinas e igual número de departamentos.
El problema está, según el arquitecto Ernesto López, en que esta vorágine por construir nuevos espacios en El Golf prioriza una lógica de rentabilización inmediata, sin vislumbrar el desarrollo futuro. “Probablemente, aumentarán los niveles de saturación del ambiente y los actuales habitantes abandonarán el lugar. A El Golf le ocurrirá lo mismo que al barrio Poniente de Santiago, República y Providencia. Pero a diferencia de éstos, cuando ello ocurra, lamentaremos no haber dejado a las generaciones venideras ningún vestigio de ese pasado burgués, tradicional y hermoso que lo caracterizó”, conjetura López. Por el momento, El Golf –este verdadero oasis en medio del desierto capitalino- seguirá usufructuando del sitial que ocupa: ser el barrio más caro y exclusivo de Santiago.
|