| El
tema de los horarios de cierre de los locales nocturnos nuevamente
entró con fuerza en la agenda noticiosa del país, motivado
por el acuerdo al que llegaron senadores de la Comisión de
Constitución y que señala la prohibición de vender
bebidas alcohólicas en discotecas, pubs y restaurantes después
de las tres de la mañana.
La restricción
horaria a los locales nocturnos fue inaugurada por la comuna de
Santiago en marzo de 1999, cuando se comenzó a restringir
la venta de alcohol en las botillerías. Posteriormente, la
medida se extendió a los pubs y restaurantes. Otras comunas
que se sumaron a la propuesta fueron Las Condes, Ñuñoa,
Vitacura y Valparaíso, entre otras. Todas con el mismo argumento:
las peleas y aumento de la delincuencia que se producía a
altas horas de la madrugada, en especial los fines de semana.
Los comerciantes
adoptaron curiosas soluciones al cierre horario. En Las Condes,
por ejemplo, cerraban a las tres de la mañana, pero abrían
al minuto siguiente, basándose en el argumento que la ordenanza
establecía el cierre, pero no la apertura del recinto. La
única comuna que no se adhirió a la medida fue Providencia,
considerada "una isla" para la venta de alcohol.
En
esta ocasión, la "ley seca nocturna" nuevamente
ha puesto en traje de combate a los dueños de los negocios
afectados, quienes sienten que con una resolución afirmativa
del Poder Legislativo a la propuesta tendrán una considerable
merma en sus ingresos, lo que originará un creciente desempleo
en el sector, además que abrirá un espacio para que
las ventas clandestinas se realicen sin contrapeso.
José
Ignacio Aravena, vicepresidente de la Asociación Nacional
de Dueños de Locales Nocturnos y Espectáculos Artísticos,
precisó que "unas 70 mil personas en todo el país
no podrán seguir trabajando. Durante los últimos tres
años ya han cerrado 40 discotheques. Mejor ni imaginarse
lo que pasará con esta ley seca, que es producto del desconocimiento
de los parlamentarios, en especial de la derecha. No habrá
más inversión en el rubro de la diversión".
Si bien la discusión
se ha centrado en la libertad de acción de las personas que
se vería restringida por dicha ley, los parlamentarios afines
a la moción consideran que las tres de la mañana es
una hora más que prudente, y que así además
se disminuiría el consumo de alcohol y los accidentes que
se producen debido a la ingesta desmedida de licor. El senador socialista
José Antonio Viera-Gallo, uno de los miembros de la Comisión
indicó que "Yo no era del todo partidario de esta indicación
pero tampoco se puede ser tan alarmista porque en casi todos los
países existe este límite. Incluso en Inglaterra y
Estados Unidos el tope es a la una de la mañana".
Pseudomoralistas
contra pseudoliberales, lo cierto es que, al margen del "nuevo
toque de queda" lo que menos se ha discutido es el beneficio
empírico que podría generar una ley que a todas luces
parece sacada de la época de la prohibición en Estados
Unidos, por más que ciertos personeros de Gobierno digan
lo contrario.
Según
un estudio realizado este año por el Ministerio de Salud,
en conjunto con la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas
de la Universidad de Chile, casi tres mil millones de dólares
pierde cada año Chile producto de los problemas derivados
del consumo de alcohol.
El trabajo,
denominado "Impacto económico del uso del alcohol en
Chile", demuestra que mientras cada año se pierden 2.969
millones de dólares, el país apenas recupera 813 millones
en este mercado por la venta de licores. El mayor impacto del consumo
de alcohol está en la baja de la productividad laboral. Se
pierden 2.083 millones de dólares por esta causa, y más
de 110 millones de dólares por atenciones de salud.
El doctor Alfredo
Penjeam, de la Unidad de Salud Mental del Ministerio de Salud, explicó
que las cifras son realmente "preocupantes por lo que resulta
muy necesario contar con una política de prevención
de consumo del alcohol". Y no sólo por la baja en la
productividad, sino por la serie de enfermedades asociadas como
la cirrosis hepática, hipertensión arterial o pancreatitis.
Las
autoridades sanitarias quieren establecer una política que
se cumpla al año 2010. Entre las medidas, además de
la recuperación y rehabilitación de los "bebedores
problema" o excesivos, está el trabajar coordinadamente
con la industria de bebidas alcohólicas para que al mejorar
la calidad de los productos se constituyan en un bien de consumo
de más difícil acceso.
El tema resulta
tan inquietante, que se encuentra considerado como una de las enfermedades
a tratar dentro del Plan de Acceso Universal de Garantías
Explícitas (AUGE) que promueve el Ministerio de Salud. Entre
los objetivos sanitarios de la reforma se considera reducir en un
10% los niveles de abuso y dependencia.
Para financiar
el proyecto, el Presidente Ricardo Lagos anunció en su tercera
cuenta pública del estado de la Nación que el Gobierno
implementará la reforma a la salud, a través de un
Fondo Solidario que estará compuesto por recursos que provendrán
del aumento de los impuestos al alcohol y tabaco, entre otros. Específicamente,
en el caso de los impuestos a los alcoholes, se propone aumentar
la tasa de los vinos y cervezas de un 15% a un 20%, mientras que
para los licores, como el pisco y el whisky, se propone pasar de
un 27% a un 30%. El alza esperada en la recaudación de este
impuesto asciende a 17.625 millones de pesos.
Para el economista
Tomás Flores, de Libertad y Desarrollo, "Lo propuesto
no es el mecanismo más eficiente para poder financiar una
expansión de gasto", debido a que los mercados sobre
los cuales se hizo anuncios en materia de impuestos - alcoholes,
tabaco y combustibles- han tenido incrementos tributarios por distintas
razones durante los últimos diez años, y el último
sería un aumento más.
El efecto que
esto puede provocar con relación a los cigarrillos y licores
es un aumento en el contrabando, que puede finalmente no provocar
ningún incremento de recaudación, dado que gran parte
del mercado sería de comercio ilegal o clandestino.
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