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Sobre 3 mil millones de dólares anuales pierde Chile

El verdadero costo del alcohol

La nueva Ley de Alcoholes pretende disminuir el consumo de licor poniendo en duda el libre albedrío de cada persona, sin embargo, cada año el país debe asumir una fuerte pérdida económica por derivados del carrete nocturno.

por Mauricio Monroy

El tema de los horarios de cierre de los locales nocturnos nuevamente entró con fuerza en la agenda noticiosa del país, motivado por el acuerdo al que llegaron senadores de la Comisión de Constitución y que señala la prohibición de vender bebidas alcohólicas en discotecas, pubs y restaurantes después de las tres de la mañana.

La restricción horaria a los locales nocturnos fue inaugurada por la comuna de Santiago en marzo de 1999, cuando se comenzó a restringir la venta de alcohol en las botillerías. Posteriormente, la medida se extendió a los pubs y restaurantes. Otras comunas que se sumaron a la propuesta fueron Las Condes, Ñuñoa, Vitacura y Valparaíso, entre otras. Todas con el mismo argumento: las peleas y aumento de la delincuencia que se producía a altas horas de la madrugada, en especial los fines de semana.

Los comerciantes adoptaron curiosas soluciones al cierre horario. En Las Condes, por ejemplo, cerraban a las tres de la mañana, pero abrían al minuto siguiente, basándose en el argumento que la ordenanza establecía el cierre, pero no la apertura del recinto. La única comuna que no se adhirió a la medida fue Providencia, considerada "una isla" para la venta de alcohol.

En esta ocasión, la "ley seca nocturna" nuevamente ha puesto en traje de combate a los dueños de los negocios afectados, quienes sienten que con una resolución afirmativa del Poder Legislativo a la propuesta tendrán una considerable merma en sus ingresos, lo que originará un creciente desempleo en el sector, además que abrirá un espacio para que las ventas clandestinas se realicen sin contrapeso.

José Ignacio Aravena, vicepresidente de la Asociación Nacional de Dueños de Locales Nocturnos y Espectáculos Artísticos, precisó que "unas 70 mil personas en todo el país no podrán seguir trabajando. Durante los últimos tres años ya han cerrado 40 discotheques. Mejor ni imaginarse lo que pasará con esta ley seca, que es producto del desconocimiento de los parlamentarios, en especial de la derecha. No habrá más inversión en el rubro de la diversión".

Si bien la discusión se ha centrado en la libertad de acción de las personas que se vería restringida por dicha ley, los parlamentarios afines a la moción consideran que las tres de la mañana es una hora más que prudente, y que así además se disminuiría el consumo de alcohol y los accidentes que se producen debido a la ingesta desmedida de licor. El senador socialista José Antonio Viera-Gallo, uno de los miembros de la Comisión indicó que "Yo no era del todo partidario de esta indicación pero tampoco se puede ser tan alarmista porque en casi todos los países existe este límite. Incluso en Inglaterra y Estados Unidos el tope es a la una de la mañana".

Pseudomoralistas contra pseudoliberales, lo cierto es que, al margen del "nuevo toque de queda" lo que menos se ha discutido es el beneficio empírico que podría generar una ley que a todas luces parece sacada de la época de la prohibición en Estados Unidos, por más que ciertos personeros de Gobierno digan lo contrario.

Según un estudio realizado este año por el Ministerio de Salud, en conjunto con la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Chile, casi tres mil millones de dólares pierde cada año Chile producto de los problemas derivados del consumo de alcohol.

El trabajo, denominado "Impacto económico del uso del alcohol en Chile", demuestra que mientras cada año se pierden 2.969 millones de dólares, el país apenas recupera 813 millones en este mercado por la venta de licores. El mayor impacto del consumo de alcohol está en la baja de la productividad laboral. Se pierden 2.083 millones de dólares por esta causa, y más de 110 millones de dólares por atenciones de salud.

El doctor Alfredo Penjeam, de la Unidad de Salud Mental del Ministerio de Salud, explicó que las cifras son realmente "preocupantes por lo que resulta muy necesario contar con una política de prevención de consumo del alcohol". Y no sólo por la baja en la productividad, sino por la serie de enfermedades asociadas como la cirrosis hepática, hipertensión arterial o pancreatitis.

Las autoridades sanitarias quieren establecer una política que se cumpla al año 2010. Entre las medidas, además de la recuperación y rehabilitación de los "bebedores problema" o excesivos, está el trabajar coordinadamente con la industria de bebidas alcohólicas para que al mejorar la calidad de los productos se constituyan en un bien de consumo de más difícil acceso.

El tema resulta tan inquietante, que se encuentra considerado como una de las enfermedades a tratar dentro del Plan de Acceso Universal de Garantías Explícitas (AUGE) que promueve el Ministerio de Salud. Entre los objetivos sanitarios de la reforma se considera reducir en un 10% los niveles de abuso y dependencia.

Para financiar el proyecto, el Presidente Ricardo Lagos anunció en su tercera cuenta pública del estado de la Nación que el Gobierno implementará la reforma a la salud, a través de un Fondo Solidario que estará compuesto por recursos que provendrán del aumento de los impuestos al alcohol y tabaco, entre otros. Específicamente, en el caso de los impuestos a los alcoholes, se propone aumentar la tasa de los vinos y cervezas de un 15% a un 20%, mientras que para los licores, como el pisco y el whisky, se propone pasar de un 27% a un 30%. El alza esperada en la recaudación de este impuesto asciende a 17.625 millones de pesos.

Para el economista Tomás Flores, de Libertad y Desarrollo, "Lo propuesto no es el mecanismo más eficiente para poder financiar una expansión de gasto", debido a que los mercados sobre los cuales se hizo anuncios en materia de impuestos - alcoholes, tabaco y combustibles- han tenido incrementos tributarios por distintas razones durante los últimos diez años, y el último sería un aumento más.

El efecto que esto puede provocar con relación a los cigarrillos y licores es un aumento en el contrabando, que puede finalmente no provocar ningún incremento de recaudación, dado que gran parte del mercado sería de comercio ilegal o clandestino.