"De perlas y cicatrices"
Un rescate a la memoria herida
Por Natalia Caro
"De Perlas y cicatrices"
es la compilación de las crónicas que el escritor
y artista visual chileno, Pedro Lemebel, hizo públicas en
el programa "Cancionero" de Radio Tierra.
Este es un libro cargado de juicios
dirigidos a quienes ayudaron de diferentes formas a encubrir el
Régimen Militar y que continúan muy presentes en la
sociedad chilena post dictadura; así como también
es un rescate de personajes y testimonios perdidos en ese mundo.
A través de estas crónicas Pedro Lemebel emprende
una empedernida lucha contra la amnesia chilena, retratando distintos
mundos que logra hacer converger a través de la polarización.
Los ambientes, el contexto y las opiniones personales se realizan
a través de un estilo irónico por medio del cual el
autor escribe sobre la memoria de un tiempo reciente que aún
se niega a desaparecer. Y es que el tema vuelve una y otra vez a
la agenda noticiosa nacional, bajo múltiples excusas que
buscan zanjar algo que ha quedado inconcluso.
Pero la temática es muy variada. Una de las crónicas
presentes es "La historia de margarito", que trata la
vivencia homosexual y especialmente los elementos que, a juicio
del autor, conforman la identidad homosexual y el rechazo que sufren
de parte de la sociedad en general, el que en Lemebel se expresa
mediante el castigo físico o moral.
Las historias que se encuentran en este libro, aunque marcadas por
la subjetividad del autor, pertenecen a una memoria colectiva que
permite a los lectores reconocerse en los relatos, remontarse a
tiempos no muy lejanos que han dejado ciertas cicatrices en Chile,
además de pasearse, acompañado de una mirada cargada
de juicios, por la actualidad.
El libro consta de ocho capítulos, los cuatro
primeros reviven el periodo de dictadura, mientras que los restantes
son un recorrido por Santiago, marcado por situaciones y personajes
que se mueven por toda la estratificación de la gran urbe.
Este libro fue editado por primera vez en 1998 por LOM, con el apoyo
del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes.
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"El Correo de Bagdad"
Un pintor mapuche a la lucha por los kurdos.
Por Daniela Torán
José Miguel Varas nos presenta
un texto sorprendente, que mezcla dinámicamente el género
novelesco con la crónica periodística. El autor sorprende
por la limpieza de su prosa, la fineza de su humor y la ironía
con que están narradas las cartas de un profesor checo y
del Huerqueo, un pintor mapuche que deambula por Irak y por países
de la órbita soviética cuestionando las ideologías
y riéndose de las costumbres propias y extranjeras.
El autor desarrolla una historia
a partir de un "mamotreto" donde se encuentran unas cartas
llegadas a la redacción del diario El Siglo a comienzo de
los años sesenta, dando cuenta del reclamo del profesor Dr.
Josef Beran de la Universidad del Norte de Bohemia en Checoslovaquia,
acerca de la molestia que le ha causado leer la desafortunada crítica
del profesor Malalait, referida a la obra del pintor mapuche Aliro
Machuca Pailahueque (que en el transcurso del relato será
identificado como Huerqueo) realizada en una exposición en
Chile el año 1962. Con estas cartas el profesor desea reivindicar
la memoria del pintor y reparar la injusticia, que a su modo de
ver se ha realizado con su obra.
Pocos meses antes del golpe militar en Chile, el periodista recibe
de manos del director del diario, un sobre con las cartas del profesor
y las de Huerqueo. De esta manera la trama se construye a través
de las cartas del protagonista, enviadas desde Irak, lugar donde
se ha radicado debido al trabajo de su esposa Eva, al profesor Josef
Beran y los comentarios de éste sobre ellas.
Huerqueo se encontraba en Checoslovaquia
ejerciendo una beca. Luego se casa con Eva, sobrina del profesor
Beran y desde allí llega a Bagdad. Finalmente las cartas
dan cuentan de la desaparición de aquel pintor durante un
golpe de estado en el lejano país de Irak, donde había
adquirido simpatías por la causa del pueblo kurdo.
Desde el primer momento de contacto con otra civilización
tan peculiar y ajena a sus conceptos, al joven pintor lo recorre
un deseo irresistible de ir plasmando todo lo que ve en telas como
expresión de su frágil memoria. De igual manera y
sin quererlo siente la necesidad de ir contando su vida, sus varias
infidelidades y consecuencias, sus penas, sus alegrías y
preocupaciones a través de 14 misivas dirigidas al profesor
Josef, quien de la misma manera se convierte en su confidente y
más fiel admirador.
A través de la experiencia de vivir en Irak y de los varios
personajes que forman una relación con Huerqueo, éste
se va enterando de la realidad del pueblo Kurdo y de la comunidad
iraquí, que a lo largo de la historia se va convirtiendo
en el contexto que guiará las acciones del pintor. A pocos
días de su llegada tiene un encuentro con el General Kassen,
quien llega al poder tras ganar la revolución de 1958 frente
a Abdel Salem Aref perteneciente al partido Baaz (del renacimiento
socialista árabe)..
De esta manera el relato también da cuenta de una tensa y
conflictiva realidad de hace más de 40 años que nos
proporcionan una importante información para poder entender
los conflictos actuales de Irak que se vienen cultivando desde los
años 30.
En medio del conflicto el pintor no puede escapar de su naturaleza
dando origen a deberes éticos, a la idea que la liberación
de unos constituye a la de otros. Es asi que el impulso artístico
se transformará en un compromiso político con el pueblo
kurdo, a cuyo ejército guerrillero terminará uniéndosele,
dejando de lado incluso la pintura, su pasión más
arraigada, por lo menos hasta ese momento.
Del mismo modo resulta interesante el hecho de que el periodista
deba partir al exilio luego del golpe militar en Chile y se asimile
su condición de extranjero con la del pintor. Al igual que
a Huerqueo, el autor comienza a recordar cualquier detalle de su
patria y a obsesionarse con una causa, en este caso con la búsqueda
de noticias acerca de Bagdad y un golpe de estado que dieran cuenta
de algún pintor mapuche.
La trama de esta historia es sencilla, pero activa e intensa. Las
características sicológicas de los personajes están
muy bien logradas, lo mismo que la manera tan peculiar de protagonistas
chilenos para mimetizarse con otras culturas, en este caso con una
tan lejana a nuestra idiosincrasia como lo son las desarrolladas
en el lejano oriente. Es así como se evidencia un factor
común, y es ese imperativo natural que impulsa a los pueblos
oprimidos a buscar su liberación sea cual fuere el origen
de quienes los oprimen. Tal es el caso de Huerqueo, nacido en la
región de Temuco y perteneciente al pueblo mapuche, un pueblo
tan castigado como el pueblo kurdo en el Kurdistán.
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