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Espacios culturales
en Chile
Cuando el arte cuesta caro
El
alto precio de las entradas para los espectàculos culturales
abre un nuevo debate en cuanto al acceso al arte en nuestro país.
Mientras
un pequeño sector puede disfrutar de todos los espectáculos,
otros deben conformarse con verlos por televisión o aprovechar
algún ofertón cultural de último minuto.
El Gobierno
por su parte, apuesta una nueva estrategia que pretende mover al
público chileno en torno al arte.
Por
Nicole Pérez y Ana Rodríguez
Son las siete de la tarde. Las salas de Matucana 100 se encuentran
repletas, sin embargo afuera hay mucha gente que no alcanzó
a comprar la entrada de los famosos “jueves populares”,
donde el acceso al teatro se hace un poco más barato. Otros
en cambio desechan la opción, los tiempos no están
para gastar dinero en cultura.
Y es que en Chile el acceso a la cultura se reduce sólo
a un pequeño sector, una elite que paga, en el caso del teatro,
entre cinco y diez mil pesos por entrada. Los demás, deben
conformarse con hacer fila los jueves populares o simplemente no
asistir.
Para Alejandra Ibarra, coordinadora de comunicaciones de Matucana
100, los espacios culturales “no están reducidos sólo
a un grupo de gente con plata, puesto que en el mismo Centro Cultural
se han dado funciones más económicas e incluso espectáculos
musicales por sólo 100 pesos”. Según ella, el
problema radica en el desinterés ciudadano en asistir a estas
instancias. Por esta razón, el número de espacios
dedicados a la cultura se ha ido reduciendo con el tiempo, puesto
que el financiamiento se hace imposible.
El Gobierno, por su parte, hace una intensa labor de promoción
de la cultura por medio de fondos concursables, como el Fondo Nacional
de Desarrollo de las Artes y Cultura (Fondart), y la creación
del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Contrario a la opinión
vertida por Alejandra Ibarra para CTN, Ignacio Iñiguez, jefe
del departamento de comunicaciones del Consejo Regional Metropolitano
de la Cultura y las Artes, sostiene que el gobierno ha impulsado
reformas tendientes a acercar el arte y la cultura a todas las regiones
del país. Una conocida muestra de esto es la Fiesta de la
Cultura, que cada año reúne a miles de personas en
torno a diferentes expresiones artísticas.
Un sismo amigable
Iñiguez contó en exclusiva para CTN el próximo
proyecto del Gobierno en torno a este tema. Impulsados por la gran
fidelidad de la gente hacia las manifestaciones culturales gratuitas,
se estrenará en mayo el programa Sismo, que bajo el slogan
“Chile se mueve con el arte”, busca llevar espectáculos
de primera calidad a todas las regiones. A diferencia de la Fiesta
de la Cultura, estas instancias buscarán la participación
de toda la comunidad mediante la incorporación a los espectáculos
de artistas locales, la formación técnica de los mismos
y la enseñanza al público.
Un adelanto de esta iniciativa se realizó el primer miércoles
de abril en la Isla de Juan Fernández, donde se presentó
el grupo Los Jaivas, y contó con la asistencia de más
de 500 personas.
El estreno del proyecto Sismo será a finales de mayo en
la ciudad de Coyhaique y contará con la presencia del Ballet
Nacional Chileno (Banch), que representará en su danza la
vida de los Onas. Bailarines y acordeonistas de la localidad actuarán
con ellos.
Sin embargo, este proyecto no alcanza a completar el espacio vacío
en cuanto a eventos culturales de acceso a todo público.
Para Iñiguez, esta carencia radica en que la mayoría
de los centros artísticos son de carácter mixto, es
decir, el Estado aporta fondos pero son los capitales privados o
las productoras de eventos las que fijan los precios.
Este es el caso de la Estación Cultural Parque Los Reyes,
más conocida como Estación Mapocho, la cual recibe
capitales del Estado para su mantención, sin que esto determine
ninguna rebaja en los precios de las entradas.
A este problema se suma además lo costoso que es producir
arte en Chile. Por eso es que el Gobierno creó el Fondart,
que durante el año 2003 aprobó más de 900 proyectos,
entregando en total más de cuatro mil millones de pesos,
para el desarrollo de las distintas artes.
De esta forma, el Fondart promueve la producción cultural,
a la vez que asegura una mayor accesibilidad al público,
puesto que aminora los costos de los artistas para montar sus obras.
Un buen ejemplo
Los actores Luciano Cruz-Coke y Felipe Braun hicieron posible la
fundación del Teatro Lastarria 90 gracias a este fondo concursable,
que les permitió adquirir una antigua casona en dicho barrio
y acondicionarla para recibir a compañías emergentes.
En entrevista con CTN, Cruz-Coke aseguró que lo que distingue
a este teatro de las otras salas, es que no cobra a las compañías
por montar sus obras. “Nosotros queremos que nazca un teatro
diferente, que sea más barato, por eso a los grupos teatrales
sólo les cobraremos gastos como la luz y el agua”.
La novedosa idea de entregar la sala a las compañías
gratuitamente hizo que 39 proyectos llegaran a sus manos, de los
cuales seleccionaron nueve para estrenar este año.
El jueves 15 se abrieron las puertas de Lastarria 90 con la presentación
de la obra “La Escalera” de Andrea Moro. Los copados
asientos responden al bajo costo de las entradas, que van desde
los 1.500 a 2.500 pesos.
Así se demuestra una vez más que el público
chileno está interesado en la cultura, sólo hace falta
un precio más accesible a los espectáculos que se
exhiben.
Pero nos faltan muchas más instancias para ver el arte no
ligado a una elite, sino abierto a toda la gente que disfruta de
él. La creación de una Fiesta del Cuerpo en que los
precios sean alcanzables, un Teatro Municipal en que las obras tanto
internacionales como nacionales puedan ser vistas por todos, una
Feria del Libro de la que todos puedan ser partícipes, tal
como sucede en la Fiesta de la Cultura, la Noche de los Museos,
el Día del Patrimonio Cultural, del Libro y del Cine.
Estas y otras instancias, indican que la cultura puede llegar a
la mayoría.
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relacionados:
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