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El cuento de
la bencina ha tenido varios capítulos desde el advenimiento
de la democracia en Chile.
Recién
iniciada la década del 90, el primer gran hito de la bencina
fue la llegada de la gasolina sin plomo, que se supone vendría
a descontaminar la ciudad de Santiago, saturada de smog por esos
días. Para eso hubo que cambiar la tecnología de los
vehículos e incorporar el famoso convertidor catalítico,
con la promesa del gobierno de que estos autos nunca tendrían
restricción vehicular porque al "invertir" en los
convertidores catalíticos, se estaba haciendo una gran contribución
para descontaminar la capital.
A mediados de
la década se diversificó la oferta de bencina, de
93 octanos a 95 y 97 octanos, que permite un mejor rendimiento del
combustible en los vehículos, porque tiene más procesamiento
y por ende tiene un precio mayor, pero la diferencia no pasa de
los 10 pesos entre la de 93 y la de 97.
El petróleo
no es eterno. Por eso se transforma en un combustible caro y codiciado
por los gobiernos de los países. De ahí que muchas
de las guerras de las últimas décadas hayan sido en
torno al tema del petróleo (guerra del golfo, guerra de Rusia
contra Chechenia, por nombrar algunas).
Últimamente
han surgido otros combustibles para vehículos como el gas
licuado, pero es necesaria una inversión importante para
poder acondicionar los automóviles y otros vehículos
a esta tecnología. Por eso la bencina sigue ahí en
el primer lugar de uso de combustibles líquidos.
Cuestión
de Precios
El petróleo
crudo tiene un precio de 26, 85 dólares el barril a noviembre
de 2002. Pero aparte de este valor, hay otros factores que influyen
en el precio de la gasolina que finalmente se consume.
Uno de ellos,
quizás el más importante es el Fondo de Estabilización
de Precios del Petróleo (FEPP). El FEPP fue creado en 1991,
producto de la crisis del Golfo, de acuerdo a criterios que quedaron
plasmados en la Ley 19.030. El fondo permite en palabras bastante
simples, que el precio de los combustibles no se dispare y no se
salga de las bandas establecidas por el Gobierno. Este fondo de
200 millones de dólares, a octubre 2002 ha destinado 119
millones para estabilizar el petróleo diesel, el más
usado por camiones y autobuses y sólo 76 millones de dólares
para mantener el precio de la gasolina de los automóviles.
Al finalizar octubre, el fondo contaba con sólo 35 millones
de dólares para lo que restaba del año.
Otro factor
es el precio del dólar, que por el tipo de cambio puede hacer
variar el precio del barril que se importa con divisas. Si el dólar
está más caro, sube el precio del barril y por ende
el precio de venta a los usuarios.
En el sitio
web de la ENAP aparecen semana a semana las variaciones de precios
del petróleo y sus razones.
"Durante la semana de referencia para estos cálculos
(4 al 8 de noviembre de 2002), bajaron los precios de los combustibles
en el mercado de referencia de la Costa del Golfo de México
(Estados Unidos), por el estancamiento de la demanda en los EE.UU.
y por nuevas bajas de precio del petróleo crudo, ante las
mayores exportaciones de Irak y la menor probabilidad de que se
iniciara una guerra en el Golfo Pérsico en una semana que
estuvo denominada por las elecciones del Congreso de los EE.UU.
"La variación del tipo de cambio en Chile entre las
fechas de cálculo de los precios fue de -$ 9 (negativo),
lo que contribuyó en forma relevante en la disminución
de los precios a nivel local.
"Los precios de referencia de los combustibles que calcula
la Comisión Nacional de Energía se ubicaron dentro
de la banda del FEPP, por lo que no correspondió la aplicación
de subsidios ni impuestos para los combustibles, con excepción
del fuel oil."
Las mayores variaciones al alza de la bencina se registraron en
enero de 2001, donde en tan sólo 20 días, hubo un
aumento en el precio de 17%. Después de unas bajas de menos
de un punto, en abril de 2001 el precio aumentó en 14%. En
los meses de invierno hubo algunas bajas importantes, para mantenerse
sin mucha variación en el resto del año.
En
2002, los finales de marzo fueron los momentos más complejos
del precio de la bencina. En menos de un mes subió un 16%.
El resto del año el precio se ha mantenido con mínimas
variaciones, al alza y la baja que tienen el precio de la bencina
en un promedio de 420 pesos el litro. En enero de 2001 costaba tan
sólo 280 pesos.
El tema del alza de la bencina produce problemas porque afecta directamente
los bolsillos de los usuarios que utilizan vehículos para
uso personal y para trabajar. Las alzas no deben analizarse semana
a semana, porque las variaciones no son tan significativas. Pero
en el largo plazo, el alza ha sido bastante grande en relación
a otros productos que varían según el IPC. Pero como
el petróleo se importa desde el extranjero casi en un 99%,
está subyugado a las condiciones del mercado internacional.
Un automóvil rinde en promedio 10 kilómetros por litro.
Con mil pesos se puede comprar poco más de dos litros lo
que alcanza para recorrer algo más de 20 kilómetros.
Como referencia, de Puente Alto a Las Condes hay 20 kilómetros.
Por lo tanto, una persona que recorre esta distancia diaria o alguna
similar, debe gastar como mínimo 30 mil pesos al mes en bencina.
Amarillo y Negro
El caso más complicado es el de los taxistas. Pedro Pineda
trabaja todos los días arriba de su taxi, un Nissan V16 del
año 98. "Se gasta mucha bencina en este trabajo y como
la situación del país no está muy buena, la
gente prefiere tomar una micro y después caminar antes que
viajar con nosotros. Los micreros usan diesel que es mucho más
barato y rinde más por litro. Este auto que ya tiene sus
años me da diez kilómetros por litro. Lo malo es que
al día no se está sacando mucho. En un buen día,
sacamos como quince a veinte lucas y gastamos como cinco en bencina.
Por eso hay algunos colegas que han empezado a usar el auto como
colectivo, de Puente Alto a Plaza Italia por ejemplo, entonces así
ganan un poco más al día. Pero ahora, aparte de la
bencina hay otras restricciones como la de no entrar al centro sin
pasajeros y las vías exclusivas que nos han quitado harto
pasajero."
En la Plaza Egaña se pueden ver algunos taxis estacionados
y personas cerca de ellos que gritan "Puente, Puente, Plaza
Puente". Aquel que tenga que irse a esta populosa comuna y
que no quiere viajar en las atestadas micros que llegan desde Ñuñoa
hacia allá, deben desembolsar mil pesos para viajar cómodamente
sentados. Y al igual que los colectivos, no parten hasta que tienen
los cuatro asientos de pasajeros ocupados.
"Yo creo que no es malo lo que hacen", prosigue Pineda,
"es que es la necesidad de trabajar lo que los obliga a competir
en forma desleal. Yo te digo, tener un taxi no es buen negocio.
Alcanza para vivir, pero no se vive bien. Además que es muy
arriesgado trabajar así en forma particular. Es mejor meterse
en una de estas cosas de radio taxi, porque así se controla
un poco más a los pasajeros que uno lleva. Así que
si alguien está pensando en comprarse un auto para taxear,
mejor que invierta la plata en otra cosa porque esto no está
bueno".
El automóvil generalmente se ve como un bien suntuario. Pero
lo cierto es que mucha gente lo utiliza para trabajar y es acá
donde con el alza de la bencina, tener un vehículo pasa a
ser un gasto que ni siquiera tiene un costo fijo porque el precio
del petróleo depende de muchos factores que lo hacen variar.
Ahora que Estados Unidos quiere emprender a toda costa la guerra
contra Irak, no se puede sino esperar que el precio del crudo comience
a subir, porque los países petroleros tienen el poder de
amedrentar con suspender la venta de este combustible imprescindible.
Así que habrá que preparar los bolsillos y comenzar
a planificar mejor los viajes en auto.
En todo caso, como dato práctico, en la esquina de General
Velásquez con Mapocho, la bencina está a 380 pesos.
Claro que tendrá que esperar alrededor de quince minutos
para ser atendido. Pero vale la pena. Todo sea por ahorrar un poco
de dinero en estos tiempos de navidad.
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