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Es
común observar lo concurrida que es la feria artesanal frente
al cerro Santa Lucía en el centro de Santiago. Emblema de
un comercio que se afirma y reafirma en el arte nacional, creado
por artesanos que se comprometen con lo nuestro, y que además
lo transforman en un negocio. Sin embargo, existen otros espacios
de difusión y producción de artesanía chilena.
Lugares menos conocidos, pero con un gran sentimiento por lo nacional,
sentimiento que se incorpora al mercado actual y su deseo de expandir
un negocio que puede ser rentable.
Al
preguntar sobre qué valor se le da a la artesanía
chilena, hombres y mujeres coinciden en que se subestima dicha labor.
Entrevistados que transitan por los alrededores de las ferias de
artesanías en la capital declaran que aún se mantiene
la creencia que lo fabricado artesanalmente es de poca calidad.
Andrés
Tobar, sociólogo, explica a The Moroso que todo pensamiento
con respecto a la sociedad a la que se pertenece se ve influenciado
en mayor o menor grado por la historia del país. El profesional
afirma que el chileno posee una desconfianza que es parte de su
nacionalidad, y que en el historial médico de nuestra patria
esta desconfianza es una de las características que le da
especificidad al ser chileno, para bien o para mal.
Por
ello existen agrupaciones que pretenden disminuir la desconfianza
aún existente. Estas instituciones se crean sobre una base
de ideales de preservación y expansión. El Almacén
Campesino, ubicado en el 303 de la calle Purísima en el barrio
Bellavista, reúne madera y telas, cerámica y anillos
en una cooperativa que agrupa a artesanos de todo el país
con el fin de comercializar su trabajo al interior de Chile. Para
Marcia Carrasco, gerente administrativa, la principal inquietud
de la asociación es preservar el carácter de oficio
de las etnias chilenas, difundiendo la gran calidad de la producción
de cada región del país. Consultada por The Moroso
sobre si el eventual interés a futuro del Almacén
con respecto a exportar artesanías, explicó que existe
una puerta que aún debe ser cruzada, ya que el volumen de
producción de la cooperativa no otorga la capacidad necesaria
aún para una exportación masiva. Pero la idea se mantiene
ahí, como parte del proyecto.
Por otro lado,
existe Comparte (www.comparte.cl), organización nacida en
1988, que promueve y exporta una gran cantidad de productos de pequeños
talleres artesanales y microempresas del país. Esta empresa
apoya a productores que poseen buenas capacidades técnicas
y manuales, pero tienen escasos recursos a la hora de dar a conocer
su trabajo. Comparte les realiza la promoción a través
de catálogos que se editan con cierta regularidad, asesorándolos
en diseño y técnica si es necesario.
Esta formación
apoya a más de 430 talleres por medio de la promoción
y ventas a más de 25 países, principalmente a Estados
Unidos, Italia, Alemania y Japón, exportando aproximadamente
600 mil dólares en productos cada año. El gerente
general de Comparte, Gerardo Wijnant, detalla la iniciativa se generó
con el propósito de fomentar el empleo productivo en sectores
más pobres, y que a lo largo de los años se ha advertido
un aumento en la demanda por productos artesanales que no tienen
productores. Se trata por tanto de un mercado potencial interesante,
que con el debido apoyo del gobierno o instituciones afines contribuiría
a disminuir el desempleo.
A futuro, el
mercado internacional de artesanía podría convertirse
en una efectiva posibilidad de generación de puestos de trabajo.
Con el adecuado apoyo económico se podría revertir
una situación que favorecería el fomento de una identidad
e imagen tanto para con nosotros como para extranjeros, que sin
duda se deleitan con la belleza de algo propio, hecho en Chile.
Sitios relacionados:
http://www.comprarte.cl
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