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Cuando
unos seis mil estudiantes marchaban por calle Lord Cochrane, bajo
la consigna de "Educación Gratis", recibieron una
lluvia de monedas desde las ventanas de la sede de la Universidad
Central que se encuentra en esa vía capitalina. No tardó
en armarse la pelea. Las monedas, los gritos, las respuestas, los
golpes. Al final, todos medio arrepentidos y todos medio confundidos.
Desde
este altercado ocurrido el 16 de mayo pasado, las sucesivas protestas,
paros y otras yerbas contestatarias que los estudiantes han hecho
suyas, a las que se sumaron las de mayor grado de violencia registradas
en las regiones del país, se ha hecho notoria la tónica
del conflicto generado por la Propuesta de Reforma del Financiamiento
Estudiantil de la Educación Superior presentada por el Ministerio
en enero pasado. Si es acaso un diálogo de sordos o no, todos
los actores de este conflicto concuerdan en el hecho elemental:
el fondo solidario tal y como funciona actualmente, no alcanza para
todos los estudiantes que lo requieren y, por lo tanto, hay que
perfeccionar el sistema. Sin embargo, no han logrado "sentarse"
a discutir. Antes aparecen las discrepancias.
Sobre
la propuesta se ha dicho de todo. Que es una privatización
encubierta del sistema de créditos en las Universidades Tradicionales
o que es sólo una manera de generar más recursos para
el fondo solidario. Pero podría decirse que el asunto no
comienza en la propuesta, sino que se arrastra desde las nostalgias
universitarias de los sesenta, cuyos representantes recuerdan el
hecho, insólito para nuestros días, de que estudiaron
gratis. Claro que en 1960 habían 11 mil estudiantes en las
universidades y actualmente hay cerca de 450 mil. "Esa es la
gran diferencia" subrayó la ministra y agregó
que aparte de preguntarse cómo el Estado financia la educación
de esos miles de jóvenes, debe considerarse que "es
una inversión pública importante para el país,
pero también es una inversión privada. Ese joven está
haciendo un esfuerzo, pero va a ganar mucho más que uno que
no tuvo estudios".
La
máxima autoridad educativa conversó con The Moroso,
la mañana del 16 de mayo, justamente el día en que
los estudiantes comenzaron las movilizaciones.
Mariana
Aylwin, que hasta ese momento no entendía el motivo de las
movilizaciones, defendía su idea de que el Estado tiene que
garantizar la educación, no necesariamente financiarla.
Primer
desacuerdo: los estudiantes no bajan las banderas por la educación
gratuita, a pesar de que nuestro país dejó definitivamente
atrás esta posibilidad desde el momento en que cambiaron
las reglas del juego económico (léase desde 1973).
En
la actualidad, el crédito representa, el mayor volumen de
recursos de la ayuda estudiantil. Los beneficiarios pagan un 2%
de interés anual y en moneda indexada, para mantener el valor
del dinero. En este caso se utiliza la Unidad Tributaria Mensual
(UTM).
El crédito se paga contingente al ingreso del profesional.
Se le descuenta un 5%, durante un período máximo de
15 años y con dos de gracia tras la titulación. Este
sistema ha dado como resultado un racionamiento del crédito
y una altísima morosidad: definitivamente los que salen de
la universidad no están devolviendo la mano para que otros
estudiantes accedan al mismo beneficio que ellos tuvieron. En algunas
instancias se puede acceder a becas pero con altas exigencias académicas
y de acreditación económica.
Tras
un diagnóstico del sistema, el ministerio concluyó
que se necesita una reforma radical, enfocada hacia dos vertientes:
proveer de más recursos al fondo solidario para lograr una
"cobertura completa" y abrir la posibilidad de crédito
a los estudiantes de las Universidades Privadas y Centros de Formación
Técnica, que representan más de la mitad del universo
de estudiantes del país.
Lo que se intenta con la propuesta es perfeccionar tres sistemas
de financiamiento: el crédito, las becas y el ahorro previo.
En este último caso, se trata de incentivar a las familias
que desde las etapa escolar comiencen a ahorrar. El incentivo sería
un subsidio: un porcentaje en función del ahorro acumulado
al momento de la matrícula.
Con respecto a las becas, el Ministerio quiere fortalecer determinadas
áreas de formación o, en otras palabras, entregarlas
a quienes opten por las carreras que "el país necesita".
Según la ministra, Chile necesita más que nada Técnicos
de nivel Superior.
El
que no paga ... ¿la paga?
La
idea del Mineduc, es aumentar los recursos para dar crédito
a través de aportes específicos del gobierno, un sistema
de cobro más eficiente para recuperar los créditos
antiguos y la emisión, por parte de una Agencia, de bonos
que se vendan en el mercado de valores, cuyos principales demandantes
serían los inversionistas de capitales de largo plazo, es
decir, las Compañías de Seguros y las Administradoras
de Fondos de Pensiones (AFP).
Según
la propuesta, la Agencia sería una institución autónoma
del Estado, que repartiría los recursos según la elegibilidad
de cada estudiante (mérito académico y nivel socioeconómico),
y los aportes fiscales serían la garantía para las
inversiones de los privados.
Iván
Mlynars, Presidente de la Federación de Estudiantes de la
Universidad de Chile, rechaza de plano esta propuesta acusándola
de privatización encubierta.
Según
el dirigente, las AFPs van a comprar los bonos siempre y cuando
sean un buen negocio, es decir, van a tener que competir. "Si
las AFPs no compran el sistema no funciona y allá aparece
la lógica de mercantilización. Si los bonos no son
comprados la propuesta no vale nada", enfatizó.
De
llegar a existir, los bonos serían instrumentos financieros
de largo plazo y por tanto de renta fija. Esto quiere decir que
la tasa de interés estará determinada en el pagaré
que se extienda a cada inversionista, y que necesariamente la suma
estará expresada en moneda reajustable según el IPC,
posiblemente en Unidades de Fomento. Esto significa que los inversionistas,
saben cuánto recibirán de vuelta, al momento de hacer
la inversión. Las Compañías de Seguros y las
AFPs serían los demandantes naturales puesto que son empresas
que trabajan con recursos de largo plazo.
Según
el académico Luis Cruz Pino, Vicepresidente para América
Latina del Singapore Financial Bank, estas empresas buscan dar rentabilidad
al cotizante, por lo que prefieren inversiones recuperables con
el menor riesgo. Según el economista, el respaldo del Estado
es un atractivo, por la seguridad, pero faltaría establecer
la parte de rentabilidad de la tasa de interés que complementaría
el alumno, es decir, el otro porcentaje que pagaría, que
necesariamente sería mayor al 2% actual.
Para
Cruz, la propuesta efectivamente tiene un sentido de privatización.
Explicó a The Moroso, que si una empresa privada es
quien financia un endeudamiento, la deuda es privada. "Como
yo lo entiendo, la persona vende su pagaré o lo transa en
el mercado con compañías privadas. Se salta el financiamiento
bancario porque directamente hace negocio vendiendo su instrumento
financiero a una institución que maneja recursos a largo
plazo", señaló.
El
Jefe de asuntos estudiantiles del Mineduc, Cristián Torres,
afirmó que la tasa de interés debiera rondar la que
fija el Banco Central, es decir, entre un 4 y un 5%. Explicó
que, para los estudiantes de carreras menos cotizadas en el mercado
laboral en términos de remuneraciones, se podría establecer
tasas de interés variable, que los beneficien. Torres explicó
que desde el punto de vista del inversionista, la tasa de interés
se constituye de lo que paga el estudiante y el diferencial que
pone el Estado para hacerla atractiva.
Con
respecto a las críticas, acerca de que el Estado estaría
transfiriendo fondos directamente al bolsillo de los inversionistas,
Torres señaló a The Moroso que una tasa del
2% más los costos que acarrea el 47% de deudores morosos
que existen, implica que el Estado realice desembolsos aún
mayores que lo que significa aportar un 4% para hacer subir la tasa
de interés. "El tema de quién haga un negocio
o no es discutible, porque las AFPs trabajan con un sistema de comisión
fija, es decir, sacan el mismo porcentaje de las cotizaciones de
un trabajador si la rentabilidad es de un 20 o de un 2% anual. Si
los niveles de rentabilidad son buenos, quienes están ganando
son los afiliados", concluyó.
El
Presidente de la Fech, en tanto, tiene bien sacadas sus cuentas.
Se refirió a la Ley que regula a evasión tributaria,
con la que se recuperarán cerca de 4 mil millones de pesos
en seis años, lo que significa 800 millones anuales. "Un
15 0 un 20% de eso y tenemos un sistema de financiamiento para todas
las universidades sin ningún problema", aseguró.
También criticó la Ley del Cobre: "solamente
con un tercio de lo que hoy se destina a las FFAA, tenemos arancel
diferenciado con gratuidad para todos los estudiantes de las Universidades
del Consejo de Rectores", concluyó.
Diálogo
Para el Diálogo
Cristián
Torres, del Mineduc, insistió en que la idea era someter
al sistema a una cirugía mayor e incorporar gradualmente
a las instituciones privadas. "Entendíamos, y por eso
lo presentamos siempre como una propuesta, que esto sería
posible sólo en la medida en que se generaran los consensos
necesarios entre los distintos actores. Si esto no se generaba,
y la tendencia era más bien hacia perfeccionar algunos mecanismos,
nosotros estábamos dispuestos. En la reunión del Consejo
de Rectores se acordó esto último", señaló.
- The Moroso:
¿entonces para qué mantienen la propuesta?
- Torres: pero
si no continuamos con la propuesta ... lo que decimos es que es
una base para discutir. Se necesitan mayores recursos para poder
llegar a todos los estudiantes y nuestra opinión es que
esos recursos no están en el sector público y hay
que sacarlos del sector privado.
Según
Mlynars, la movilización del 16 de mayo fue convocada para
que se sintiera el rechazo tangible en los estudiantes de todo el
país. Agregó que después de entregada la carta
de repudio en el ministerio, se logró que este sistema no
sea aplicado a partir de este año, como lo tenían
presupuestado en dicha cartera.
Torres,
dijo que la movilización carecía de sentido, ya que
mucho antes de que la Confech convocara la marcha, el Consejo de
Rectores acordó con el ministerio, según acta del
3 de mayo, que "no hay ni habrá a futuro privatizaciones
de las universidades de educación pública, que se
mantendrá y perfeccionará el actual sistema de financiamiento
estudiantil" y, que en coexistencia con éste, "se
estudiará uno nuevo que permita dar mayor equidad y cobertura
en el acceso a la educación Superior, abierto a estudiantes
e instituciones no pertenecientes a este Consejo".
En
todo caso, Torres ya admitió que si eventualmente comienza
a operar la Agencia de Financiamiento, lo hará definitivamente
con dos fondos, uno para las Universidades del Consejo de Rectores,
y otro para las Instituciones Privadas, de manera que no se topen.
El
ministerio quiere discusión y diálogo, pero para qué,
se pregunta Mlynars y se responde: "para decir que está
dialogando, no para dialogar".
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