El llamado boom del cine chileno no para de retumbar en nuestro
oídos, y no sólo a partir del estreno de “Machuca”,
sino que también con otros títulos como “Sexo
con Amor”, “El chacotero sentimental”, “Subterra”,
“La frontera” y así suma y sigue. Cada película
con el correspondiente éxito en la taquilla o en la crítica,
que no ha bastado para comprar pasajes para Venecia, Tokio o El
Cairo en búsqueda de algún reconocimiento internacional.
Y es que Chile no cuenta todavía ni con la experiencia ni
con los recursos necesarios para adquirir fama fuera de sus fronteras.
Sin embargo, el estreno de la nueva Ley de Fomento Audiovisual,
lejos el más esperado del año por el mundo del cine
en Chile, podrá impulsar de manera realmente significativa
los productos que viajen al extranjero en busca de premios, críticas
altamente especializadas y público en diversas lenguas.
Y es que aún no podemos siquiera afirmar que Chile cuenta
con una “industria cinematográfica”. Para el
cineasta y académico David Vera Meiggs existe sólo
producción artesanal, “si bien hay un cierto nivel
de profesionalización, ya que cualquier película
nuestra desde el punto de vista técnico es perfectamente
competitiva a nivel mundial, es muy débil en otros aspectos”,
afirmó para CTN.
El gran problema para Vera Meiggs se encontraría en la
calidad del producto, específicamente la calidad artística
cuando se tiene la osadía de querer participar en un festival
internacional ya que éstos son sumamente competitivos,
de los mejores entre los mejores, y nosotros no llegaríamos
a ese nivel. “Hace mucho tiempo que Chile no produce una
gran obra, como por ejemplo ‘El Chacal de Nahueltoro’,
que aún está en el recuerdo de grandes críticos.
Eso es calidad, que a pesar del tiempo la película quede
registrada en la memoria de sus espectadores”.
¿Cómo llega Chile a un festival internacional?
La llegada de una película nacional al extranjero, especialmente
a un festival de categoría, no es nada fácil. En
el proceso tradicional de postulación participa el Ministerio
de Relaciones Exteriores, por medio de su Dirección de
Asuntos Culturales (DIRAC). Alejandra Cillero, jefa del área
de cine y video del DIRAC, rescata la labor que realiza esta entidad
en pos de la difusión del material chileno en el extranjero,
ya sea por medio de las gestiones que se hacen a través
de las embajadas y consulados chilenos por el mundo, los cuales
se contactan con los festivales para conseguir invitaciones, y
sobre todo por la colaboración económica que se
les brinda a los representantes. “Apoyamos a los cineastas
para enviar las copias en cine, para que los directores puedan
viajar, subtitulamos las películas, brindamos todo el apoyo
que esté a nuestro alcance para que nuestras producciones
puedan llegar a los festivales”, aclaró para CTN.
Por ejemplo, en el caso de la película “Machuca”,
se presentó en Cannes con una copia subtitulada en francés
gracias a la DIRAC, tomando en cuenta que sólo los subtitulajes
cuestan en promedio unos tres mil ochocientos dólares.
La plata, siempre la plata
Sin embargo, los fondos siguen siendo limitados, especialmente
en la actualidad debido al aumento de costos en la producción.
Es claro que sin apoyo una película tiene escasas posibilidades
de competir de manera igualitaria con otros países.
Para el director nacional Silvio Caiozzi, presidente de la Plataforma
Audiovisual de Chile, los recursos aportados por DIRAC o Prochile
son escasos y entregados de forma esporádica, pero aún
así valorables ya que hace años las producciones
no contaban con ningún aporte. “Cuando ‘La
luna en el espejo’, que fue la primera película chilena
seleccionada en un festival clase A (Festival de Berlín,
Alemania) y que ganó la categoría de mejor actriz
con Gloria Muchmeyer, no tuve ni el mas mínimo apoyo, solo
gestión nuestra y era patético. Esa era nuestra
horrorosa realidad que ahora ha cambiado”.
Para el director de “Julio comienza en Julio”, el
eco de que varías películas chilenas hayan obtenido
premios en festivales importantes fuera del país, incluso
algunas de ellas en festivales clase A, ha permitido que al menos
se cree una idea de que hay cine en Chile. “Estamos recién
empezando a tener una imagen que se solidificará solamente
si se mantiene una producción de cantidad y calidad a largo
tiempo” agregó a CTN. Y es que el deseo de Caiozzi
no está tan lejos de hacerse realidad.
Sólo resta esperar la promulgación del Ejecutivo
para que - tras su publicación en el Diario Oficial - comience
a operar la Ley de Fomento Audiovisual, que tiene como objetivo:
“el desarrollo, fomento, difusión, protección
y preservación de la industria audiovisual y las obras
existentes, así como la investigación y el fomento
de nuevos lenguajes en este campo”. Esta primera ley dedicada
al cine pondrá al país a la altura de nuestros vecinos
(Argentina, Brasil, Perú) y de otros potenciales socios
comerciales -cinematográficamente hablando- como España.
El Fondo de Fomento Audiovisual actuará también
con el propósito de desarrollar programas y subvenciones
para la promoción, distribución y exhibición
de obras audiovisuales nacionales y de países con los cuales
se mantengan acuerdos de coproducción.
Chile tiene festival
 |
El comienzo de la primavera suele coincidir con la llegada de
destacados cineastas, actores y críticos a los festivales
internacionales que se realizan en nuestro país. Caiozzi
rescata el esfuerzo que se hace para que eventos como el Festival
de Cine de Valdivia o el de Viña del Mar sean de calidad,
ya que no cuentan con los recursos necesarios. “Si uno comparara
los presupuestos de cualquier festival mediano a nivel internacional
con los dos realizados en Chile es de no creerlo. Aquí
ambos hacen maravillas con los pequeños recursos que tienen”.
Otro motivo por el cual la ley del cine es tan esperada, ya que
ésta asigna una línea de fondos directo a los festivales
de cine chilenos.
Para Vera Meiggs el Festival de Cine de Valdivia es reconocido,
destacando el hecho de que el lugar permite que los contactos
personales sean más fluidos, sin tener pretensiones de
un acontecimiento muy glamoroso. Pero no comparte la misma opinión
de otros festivales, ya que en atención a la falta de recursos
piensa que sería más sensato hacer sólo un
festival de calidad.
La participación en festivales internacionales no sólo
sirve para darse cuenta de cómo es la realidad fuera, sino
también para establecer contactos importantes a la hora
de presentar un nuevo proyecto. Por lo que no es de extrañar
que los cineastas nacionales sueñen con ser seleccionados
y poder mostrar su arte ante otros ojos. Como destacara para CTN
Caiozzi, en vísperas del estreno de su comedia “Cachimba”:
“El mercado chileno es tan pequeño que si no logramos
internacionalizar nuestro cine y salir hasta afuera, volveremos
a caer en el mismo espiral de un cine que se produce para un mercado
que no es capaz de financiar los costos de hacer una gran película”.
La escena final aún no está rodada pero, al parecer,
sí se está escribiendo. El misterio del final está
latente: ¿será capaz el cine chileno de sacudirse
el estigma de quedar sólo en la palabra boom?, ¿podrá
tener una industria estable con una capacidad de hacer buen cine
a nivel internacional? Eso, está por verse.
Sitios relacionados:
Festivales internacionales
Ministerio de Relaciones Exteriores
Chileaudiovisual.cl