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C
O N S U M I D O R E S
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por
Madeleine Cáceres
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Jorge Juica nació en 1973. Su auto, un Chevrolet Chevelle Malibú, fue fabricado dos años antes, es decir, tiene 32 años. El imponente vehículo con dimensiones muy por sobre las de un coche estándar actual, es mantenido cuidadosamente cubierto por una lona, que lo protege del deterioro ocasionado por el paso del tiempo. Lleno de historia y con un férreo vínculo afectivo de por medio, Jorge cuenta que lo heredó de su padre, quien lo compró nuevo en Panamá. Un modelo de serie y con comodidades de lujo para esa época, como transmisión automática, dirección hidráulica, frenos servo y aire acondicionado. Cuando la familia decidió regresar a Chile no vacilaron en traer con ellos al Chevelle. Jorge recuerda innumerables paseos familiares de niño y una que otra travesura de adolescente en la cual el auto fue protagonista. "En él aprendí a manejar y cuando tuve licencia salíamos a carretear con mis compañeros de colegio. Era grande y cabían muchos adentro. Además, por el color verde que tenía se hizo conocido como 'el loro' ".
Asimismo, en su auto dio los primeros pasos de lo que a la larga sería su profesión. La pasión por los fierros y motores le hicieron abandonar las leyes para terminar dedicándose de lleno a la mantención de vehículos. En 1998 hizo la transferencia del auto a su nombre, quedando como propietario legal. En todos estos años cuenta que ha ido invirtiendo sin apreciar costos. Pintarlo, cambiarle rótulas de suspensión, bujes, amortiguadores, neumáticos, raparle culatas, calefacción, comprarle un compresor para el aire acondicionado, carburador, entre otras cosas. "Es un mal negocio si lo miras fríamente, pero hay cosas que no se pueden valorar, como la satisfacción de manejarlo", asevera. Haciendo cuentas rápidas afirma que ha invertido alrededor de dos millones y medio de pesos y que aún le queda bastante para dejarlo soñado. Proyectándose a futuro ya adquirió un motor nuevo. "No me complica pensar que tengo que seguir comprándole repuestos, ya que afortunadamente no tengo otras responsabilidades que afrontar, como una familia. Algunos se gastan la plata en cigarros o trago, yo prefiero invertirla en mi auto", dice. Clubes de coleccionistas La pasión de Jorge ya no resulta ser tan poco usual. Grupos de coleccionistas y amantes de vehículos de antaño han empezado ha organizarse y reunirse con el fin de disfrutar de su afición y compartir experiencias. Uno de los más reconocidos corresponde a Tuerca.cl, que a través de una página web permite la interacción de dueños de autos antiguos, proporciona datos útiles y su mayor logro: la organización de reuniones de clásicos, en las cuales los mismos expositores eligen por categorías al vehículo mejor conservado. En su tercera versión, realizada en julio pasado, se reunieron cerca de 200 vehículos, cuyo denominador común fue poseer una antigüedad no menor a veinte años. La variedad de participantes fue amplia con modelos tan diversos como Isettas -los populares "huevitos"- Fords Mustang, Jaguar E, Cadillacs, Chevrolet Montecarlo, entre otros. Pero sin duda, el que concitó la mayor atención fue el automóvil premiado como mejor clásico, un Hudson de 1929 de propiedad de Jesús Diez Martínez, empresario dueño de Tur-Bus.
Un nuevo nicho El surgimiento de nuevos interesados en modelos antiguos ha llevado consigo la aparición de concesionarias automotrices que ofrezcan al mercado este tipo de vehículos. Tal es el caso de "Dollenz Automóviles" ubicada en Vitacura, que ha ido orientado su oferta casi exclusivamente a este tipo de coches, con una buena acogida del público. Otro sector asociado es el de los talleres mecánicos. Julio González es propietario de uno de los más prestigiados locales dedicados a la restauración de autos antiguos. Inicialmente se dedicaba a la mantención de vehículos más modernos, sin embargo descubrió en el camino un nicho importante en este campo. Su principal objetivo es trabajar para conseguir que el auto en proceso vuelva a quedar exactamente igual a como salió de la fábrica. Para eso no vacila en conseguir manuales originales y en buscar por todo Chile piezas y partes para cambiar. "Muchas veces para armar un auto es necesario comprar otros dos en peor estado de los cuales se rescatan algunos repuestos". Pero hay ocasiones en las cuales simplemente las piezas no se consiguen en nuestro país y se deben traer del extranjero. Entre los vehículos que ha restaurado destaca un Buick GSX 455 Stage 1, en el cual se invirtieron alrededor de 25 millones de pesos y demoraron cinco meses. La restauración no dejó de lado ningún detalle tomando en cuenta incluso los relojes interiores. La mecánica también fue supervisada con atención. El auto tiene una potencia de 425 caballos de fuerza, 125 más que el modelo original por lo que es capaz de llegar a los 100 kilómetros por hora en sólo 6 segundos. Otros vehículos
que ha restaurado son un Impala 67, camionetas Chevrolet El Camino 70,
Fords Mustang y Camaros .
Sueños de niño Para el empresario Italo Dañobeitía este último modelo constituye una aspiración de años. El Camaro, un clásico que ya no se fabrica, fue siempre su sueño de niño. Las condiciones económicas le permitieron adquirir hace unos años el vehículo que está restaurando en la actualidad. Buscó mucho tiempo hasta que finalmente encontró uno que se encontraba en medianas condiciones. Pagó por él un millón 200 mil pesos, pero ha invertido tres y medio millones más. Sin embargo está feliz. "Tener un auto de cinco mil centímetros cúbicos, cómodo, vale mucho más". Asegura que se trata de un pasatiempo sano y que realmente lo llena "Uno le va imprimiendo el sello personal al auto, con lo que termina convirtiéndose en una pieza única e irrepetible: es tu auto y nadie podrá nunca sentir en él lo que tú. Guardando las proporciones pasa a ser una especie de hijo". Finalmente, sostiene
que para los más escépticos tener un auto antiguo no es
tan mal negocio. "Hoy en día tener un auto de las características
del mío nuevo te cuesta más de treinta millones de pesos,
yo voy a invertir alrededor de 10 y lo voy a dejar impecable. Por ese
precio tengo todas las comodidades del nuevo y además la suerte
de manejar un clásico con estilo", concluye.
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