MEDIOAMBIENTE
El desafío de la sustentabilidad ambiental
La verdad incómoda

Asegurar la sostenibilidad del medio ambiente es uno de los objetivos reiterados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su último informe anual.
Pero la segunda Cumbre de la Tierra en Johannesburgo mostró que esa aspiración sigue postergada por el incontenible avance del capitalismo en su versión neoliberal.

por Raúl Rivera

El ubicuo modelo de desarrollo capitalista "devasta el medio ambiente y deja a la mayoría de la población en la miseria. Pronto será un callejón sin salida para todos". Esta tajante afirmación podría salir de la boca de cualquier líder antiglobalización o pensador ecologista y no nos asombaría un ápice. Pero estas palabras, pronunciadas por el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) -un personaje y un cargo que intrínsecamente representan la moderación- dan cuenta de que realmente algo está sucediendo.

Kofi Annan, el máximo representante de la ONU, hizo esa dramática aseveración en la II Cumbre de la Tierra, que se celebró en septiembre en Johannesburgo, Sudáfrica. Frente a jefes de gobierno de todo el mundo, Annan señaló que el modelo de desarrollo imperante "ha sido muy fructífero para pocos y fallido para muchos". Y agregó, "no nos engañemos al mirar un cielo despejado y creamos que todo está bien. No está todo bien".

Fue un verdadero llamado a enfrentar la realidad y a plantearse un modelo de desarrollo por una vía que evite la explotación indiscriminada de los recursos naturales y ayude a combatir la pobreza.

El primer intento internacional de establecer los parámetros teóricos del desarrollo sostenible se realizó en 1987, con el informe "Nuestro futuro común", redactado por la Comisión Brundtland. La ONU encargó a la primera ministra de Noruega de la época, Gro Harlem Brundtland, la elaboración de un informe que sirviera de base para discutir la integración en el desarrollo de las variables económicas, ambientales y sociales.

El principal resultado del grupo de trabajo fue la propuesta del concepto de sustentabilidad en el proceso de desarrollo, definido como aquel "que satisface las necesidades del presente sin poner en peligro la habilidad de generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades".

"El desarrollo sustentable significa satisfacer las necesidades básicas de todos y darle a todos la oportunidad de aspirar a una mejor vida", agregó la Comisión Brundtland.

Los gobiernos hicieron oficial esta nueva concepción del desarrollo en 1992, en la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, más conocida como Cumbre de Río o Cumbre de la Tierra. En esa reunión, los jefes de gobiernos distinguieron las tres dimensiones de la sustentabilidad -crecimiento económico, equidad social y protección del medio ambiente- y asumieron compromisos para compatibilizarlos.

En Río 92 se estableció la Agenda 21, un programa de acción socio-político que busca precisamente armonizar desarrollo y medio ambiente. Una de las organizaciones que recibió la tarea de respaldar en los países la implementación de las pautas de la Agenda 21 fue el PNUD.

Este organismo de la ONU tiene como tarea primordial asesorar, promover y entregar subsidios a las iniciativas relacionadas con el desarrollo en un sentido amplio. Su labor se enfoca en seis áreas fundamentales: gobernabilidad democrática, reducción de la pobreza, prevención de crisis sociales, energía y medio ambiente, desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones y el estudio y prevención del SIDA.

Según el administrador del PNUD, Mark Malloch, la presencia en 132 países le da a este organismo de la ONU un carácter universal, "que ha sido especialmente útil en situaciones posteriores a conflictos y en Estados que, de otro modo, habrían estado aislados de la comunidad internacional".

En el ámbito medioambiental, el PNUD se preocupa de instaurar a nivel de cada país los acuerdos internacionales referidos a la diversidad biológica, el cambio climático, la desertificación y la capa de ozono.

El "Informe sobre Desarrollo Humano", que el PNUD publica año a año, entrega datos y análisis sobre la mayoría de los indicadores realtivos a una mejor calidad de vida. Este documento clasifica a todos los países en función de aspectos como el ingreso por habitante, la alfabetización, la esperanza de vida y el respeto a los derechos de la mujer y, por supuesto, los avances hacia el logro de un desarrollo sustentable.

Uno de los objetivos planteados en el informe de este año se refiere a asegurar la sostenibilidad ambiental. El PNUD advierte que en esta materia es muy difícil establecer objetivos de tipo global, debido a la heterogeneidad de los problemas ambientales. Pero a pesar de estas limitaciones, propone metas generales para incerntivar la sostenibilidad y reducir los costos que para el ser humano significa la destrucción del entorno natural.

El primer objetivo recomendado por este organismo de la ONU es el de integrar el desarrollo sostenible en normas y programas nacionales, junto con revertir la tendencia a la pérdida de recursos ambientales.

Una de las amenazas fundamentales que enfrenta hoy la humanidad es el calentamiento del planeta, como consecuencia de la emisión de los llamados gases del efecto invernadero, que se intenta revertir con el Protocolo de Kyoto, que el gobierno de los Estados Unidos se niega a ratificar.

El PNUD señala que las emisiones de bióxido de carbono (CO2), el más dañino de los gases del efecto invernadero, aumentaron de 5.300 millones de toneladas en el mundo en 1980 a 6.000 millones en 1998. Sin embargo, resalta que hay mejoras en el proceso energético, aunque todavía no son suficientes.

Estados Unidos origina cerca de 25 por ciento de las emisiones globales de CO2, pero el presidente George W. Bush se ha negado a firmar el Protocolo de Kyoto, pese a las presiones de Japón y la Unión Europea.

"La firma de un tratado internacional puede ser un elemento útil para saber el compromiso de un país respecto a cuestiones medioambientales fundamentales", plantea el PNUD, aunque advierte que la suscripción de un acuerdo no significa que un gobierno se ponga manos a la obra de inmediato.

Es importante que los países cumplan con los contenidos de la Agenda 21 y adopten planes para lograr la sostenibilidad del planeta, sostiene el organismo de la ONU.

El último "Informe de Desarrollo Humano" exhorta a mejorar de manera significativa, en un plazo de 18 años, las condiciones de vida de las personas que habitan en aglomeraciones urbanas insalubres.

La magra situación en que viven cerca de 100 millones de personas en todo el mundo es un riesgo para la salud de los más pobres, indica el PNUD. La falta de agua potable, alcantarillado y de sistemas de eliminación de residuos, causa brotes de enfermedades como la diarrea, el paludismo o el cólera. En el año 2000, recuerda el informe, 1.100 millones de personas no tenían acceso a agua potable y 2.400 millones carecían de cualquier tipo de servicios sanitarios.

Cada año más de dos millones de personas mueren a causa de diarreas, principalmente niños, lo cual representa 15% de la mortalidad infantil en países en desarrollo. Otros trastornos preocupantes son las lombrices intestinales, que infectan a alrededor del 10% de la población en esos países. Un tercer falgelo en el mundo en desarrollo, señala el PNUD, es el tracoma, un viruos que anualmente deja ciegas a seis millones de personas.

Pero tampoco los habitantes de las ciudades más desarrolladas están exentos de problemas de salud, a raíz de la contaminación de las urbes, la exposición a productos químicos y los desechos industriales.

También el PNUD ha propuesto el objetivo de reducir a la mitad el porcentaje de personas que carecen de agua potable. En esta materia se han verificado algunos progresos, ya que durante la década de los 90 hubo 800 millones de personas que accedieron a agua de mejor calidad y 750 millones pudieron contar con servicios sanitarios.

El PNUD sentenció que es imprescindible tratar de construir un crecimiento sostenible para los pueblos del mundo, donde cada persona puede desarrollar su vida integralmente. Aún existe esperanza.