Periodismo
narrativo¡A escribir en colores!
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| "La
idea básica de esta nueva forma de hacer periodismo
es utilizar al lenguaje como herramienta esencial, dando forma
a un relato eficaz potenciado por todos los recursos que entrega
la literatura" |
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De
la situación de la prensa actual y de la oportunidad que
constituye la literatura como vía de renovación de
los medios escritos, debatieron en una concurrida conferencia el
literato y periodista argentino, Tomás Eloy Martínez,
junto a un panel integrado por el también reportero y escritor
trasandino, Martín Caparrós; la editora de revistas
del diario “El Mercurio”, Paula Escobar y la directora
del Instituto de la Comunicación e Imagen, Faride Zerán.
Esto,
en el marco de la presentación de la primera serie de libros
de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) realizada
en el auditórium de la Libertad de Expresión de nuestro
plantel.
Grises.
Así se ven la mayoría de los diarios y revistas de
América Latina. La pirámide invertida, la búsqueda
de la objetividad y el temor de las empresas periodísticas
a dar un salto cualitativo en sus propuestas; han teñido
de una bruma monótona y desabrida la prensa escrita. Situación
que día a día desencanta a más lectores. Pero
en medio de las nubes, una nueva esperanza despunta y promete teñir
de una escritura sugerente el blanco y negro de sus páginas.
Un Nuevo Periodismo.
La
renovación temática de la prensa apunta a una creciente
farandulización como un intento desesperado de combatir el
desencanto creciente del público, que simplemente se aburrió
de los diarios soporíferos y de las insípidas revistas
tradicionales.
El
periodista argentino Tomás Eloy Martínez señala
que la explosión de los medios audiovisuales y electrónicos
ha obligado a la prensa gráfica a afrontar un gran desafío.
Reto que –a su juicio- ha enfrentado de la peor manera: copiando
las estrategias de dichos soportes, que van desde las simplificaciones
del lenguaje hasta la utilización de imágenes gráficas
meramente decorativas. “La prensa escrita ha librado una batalla
con las mismas herramientas de su enemigo, lo cual la condena a
una segura derrota”.
Una situación que se torna aún más crítica,
si consideramos –dice Eloy Martínez- que los editores
están convencidos de la ineptitud del público.
“Los
editores creen que editan medios gráficos para ‘no
lectores’. Para gente que por definición no lee”.
De esta opinión es el periodista y escritor trasandino Martín
Caparrós, quien sostiene que en esta absoluta contradicción
radica gran parte de la crisis de la prensa escrita, lo que ha llevado
a los diarios y revistas a poner cada vez más fotos y reducir
el texto, desvirtuando así su deber inicial: producir lectura.
Este
hecho, sumado a todo lo anterior, ha llevado a los medios gráficos
al estado de deterioro en que se encuentra hoy. A un lado, los periódicos
que se han “farandulizado” para tornarse más
atractivos para el público. Al otro, periódicos añejos,
que mantienen su interés en las noticias duras, pero cuya
narración resulta mucho más efectiva como canción
de cuna que como vía de información.
Ante
este panorama grisáceo e impersonal, basada en noticias sin
alma y sin fuerza expresiva, surge una luz que ilumina la insípida
atmósfera de la prensa escrita, cuyo pionero fuera hace poco
menos de una década el New York Times.
Del
blanco y negro al arcoiris
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| Paula
Escobar, editora de revistas de "El Mercurio;
Tomás Eloy Martínez, periodista
y escritor argentino; Faride Zerán,
periodista y directora de nuestro Instituto; Martín
Caparrós, periodista y escritor argentino. |
Las
notas comenzaron a llenarse de historias vívidas, narradas
con una fuerza expresiva tal, que bien podrían competir con
una novela en un concurso literario. La noticia inanimada cobró
vida en la forma de personajes reales e impregnó de color
literario las amplias hojas del diario.
Eloy
Martínez explica que la idea básica de esta nueva
forma de hacer periodismo es utilizar al lenguaje como herramienta
esencial, dando forma a un relato eficaz potenciado por todos los
recursos que entrega la literatura. “La belleza consiste no
en la acumulación de palabras bonitas, sino en la sucesión
eficaz de palabras eficaces. A partir de ahí se abre un territorio
en el cual parte de la información debe ser narrada y retener
el interés del lector”, señala el periodista
argentino.
Paula
Escobar, editora de revistas del diario “El Mercurio”
sostiene que la prensa escrita está dividida entre los llamados
medios “de calidad”, considerados aburridos o densos,
mientras el monopolio de la entretención está hoy
en manos de los medios faranduleros. El desafío para los
medios gráficos apunta a la entrega de informaciones relevantes,
narradas del modo más atractivo posible. “Seducir a
los lectores con noticias que realmente valgan la pena y que amplían
sus conocimientos del mundo y de sí mismo. Y en eso, el periodismo
narrativo es una herramienta privilegiada”.
No
a la objetividad, sí a la decencia
“¿Desde
dónde se escribe?” Se pregunta Martín Caparrós,
a propósito del trabajo periodístico. “Quizás
se podría escuchar como primera respuesta a esto, que lo
básico es contar la verdad. Pero yo no estaría de
acuerdo”.
Si
la exigencia del periodismo fuese dar a conocer la verdad de los
hechos, sería imposible ejercer la profesión. Cada
periodista narra las historias desde su particular óptica
y existirán tantas notas distintas como reporteros deseen
narrarlas. A juicio de Caparrós, la moral del periodista
al momento de relatar tiene más que ver con un asunto de
“decencia” que con lograr el objetivo de llegar a la
verdad única e irrebatible. “En principio, no hay forma
de contar objetivamente nada. Cualquier relato está necesariamente
recortado por alguien que lo hace (…) y ese recorte es una
opinión fuerte”, señala.
El
periodista selecciona y jerarquizar los elementos en juego, de acuerdo
a su criterio personal. “Hay una estructura de la comunicación
que hace que el que comunica tenga que elegir, dentro de aquello
que va a comunicar, qué vale la pena ser comunicado”.
Caparrós
advierte que, para él, la única forma “decente”
de informar es a través del Nuevo Periodismo. “Lo que
más me gusta del periodismo narrativo es que dice ‘yo’.
Se hace cargo de la situación, no simula como el 95% del
periodismo esa tercera persona, impersonal, objetiva, falta de opinión”.
Se trata de una postura ante el escrito, capaz de responsabilizarse
de las imposibilidades -o privilegios- del narrador, respecto de
quienes consumen sus escritos.
Cuando
hablamos de primera persona, no se trata de un asunto gramatical,
sino de una actitud ante el trabajo periodístico. Ya no se
trata de buscar la verdad objetiva, sino de ser honestos –otros
dirán “decentes”- con nosotros mismos y con el
público.
Así,
con la emergencia del Periodismo Narrativo, el reporteo distanciado
quedó sepultado, justo al lado de la objetividad. “Se
trata de un llamado a meter el alma, los pies y las manos al contar
la noticia”. Es aceptar que el periodista se involucra y cuenta
desde su experiencia los hechos, ya que no puede abstraerse de ello.
Sin embargo, la “decencia” implica hacerlo a conciencia
y responsablemente.
Una
vez liberado de las ataduras de la objetividad, el periodista puede
desarrollar todo su potencial creativo para contar historias en
colores.
Los
obstáculos del Nuevo Periodismo
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| Al
encuentro asistieron autoridades, académicos y estudiantes
de periodismo de distintas universidades. |
Pero
si a juzgar por los expertos el Periodismo Narrativo parece ser
la panacea para la prensa escrita ¿por qué no ha podido
afianzarse en América Latina?
Faride
Zerán puntualiza que existen diversos factores que impiden
ver en los diarios latinoamericanos los colores del Nuevo Periodismo.
Existen verdaderas nubes, que nos confinan a páginas grises,
no sólo en apariencia, sino también en contenido.
Esto
se traduce en un desencanto generalizado del público y en
una paulatina pérdida de lectores, que ya no se conforman
con leer noticias frías e insípidas y optan por emigrar
hacia horizontes más cálidos y entretenidos. Aunque
no por eso de mejor calidad.
La
periodista y directora del ICEI sostiene que dentro de los fenómenos
que afectan a la instalación del Nuevo Periodismo en América
Latina se encuentra la tendencia a formar periodistas desde el punto
de vista de la objetividad y no de la veracidad. “Esto inevitablemente
produce un distanciamiento e inhibe la necesaria pasión que
debe tener el periodista”.
La
imposición de la pirámide invertida como dogma a la
hora de narrar, restándole creatividad a la pluma del periodista
que se ve encorsetado en esta estructura, es otra gran limitante
para el desarrollo de un periodismo narrativo en esta parte del
globo.
A
esto hay que agregar falencias en la formación en periodismo
de investigación, que no sólo incluye recurrir a las
fuentes oficiales, sino hurgar donde nadie ha hurgado e investigar
todos los ángulos de la noticia.
A
los puntos anteriores, Zerán agrega la falta de conocimiento
literario de los futuros periodistas. “El Nuevo Periodismo
exige el manejo del idioma, el dominio del lenguaje. Sin eso, es
imposible recrear las noticias y poder reencantar en torno a ellas”.
Tomás
Eloy Martínez señala que la marginación de
este modo de hacer periodismo deriva también de una decisión
empresarial, dado el alto costo que constituye realizar un buen
reporteo de este tipo. Esto, desde la perspectiva de la gran inversión
en recurso humano y en tiempo que hay que hacer para cubrir todas
las aristas de una noticia. Para hacerse una idea: el NYTimes dispuso
un contingente de 100 periodistas sólo para cubrir la convención
demócrata de hace un par de días.
Esto,
sin contar la merma inicial de lectores, pues el éxito de
esta estrategia implica un periodo de adaptación al nuevo
estilo. “En la medida que creamos un tipo nuevo de lectura,
perdemos al principio lectores que se resisten a la mudanza del
hábito”.
El
profesional señala que actualmente existen muchos empresarios
latinoamericanos que están concientes que el Nuevo Periodismo
es imprescindible para los tiempos futuros, pero no se atreven a
asumir el costo.
La
delgada línea entre verdad, veracidad y ficción
 |
| Ricardo
Corredor, de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. |
Como
una tarea pendiente para revertir el escenario anterior al interior
de las escuelas de periodismo, Zerán destacó la importancia
de incentivar en los estudiantes su capacidad crítica, curiosa
y creativa, pero por sobre todo ética. En este sentido, señala
que el principio de veracidad es clave, pues en este punto radica
la diferencia entre periodismo y literatura. “El periodismo
narrativo no es ficción (…) Tenemos una demanda de
veracidad, una demanda ética que debe primar por sobre la
estética”.
En
este sentido, menciona el caso de los reporteros del NYTimes que
ganaron el Pulitzer inventando historias impactantes, pero que finalmente
resultaron falsas.
A
la crítica postura de la directora del ICEI, se contrapone
una visión más “permisiva” de Martín
Caparrós. A su juicio, los personajes “ficticios”
de Janet Cook expusieron a la luz pública temas de los que
era necesario hablar. “Habría que ver en qué
medida es una mentira –con toda la carga negativa que eso
significa- el hecho de reunir una cantidad de datos de una cantidad
de cosas que efectivamente suceden y, en aras de una mayor eficacia
narrativa juntarlas en un personaje”.
Faride
Zerán advierte que es esta disyuntiva donde precisamente
radica el gran tema del Periodismo Narrativo: la frontera entre
realidad y ficción. Esto es, “cómo poder innovar,
renovar, reencantar, capturar nuevos públicos a través
de este periodismo narrativa, asumiendo un principio que a mi juicio
es clave, que es el principio de veracidad”.
Tomás
Eloy Martínez entrega una respuesta tajante ante este dilema.
Para el periodista y literato argentino, la línea que separa
al periodismo narrativo de la ficción es precisamente el
rol desde el cual se narra. “Si escribo periodismo, creo que
estoy trabajando sobre la base de un pacto de veracidad con el lector”.
El
periodismo narrativo toma sólo los recursos y las estrategias
de la literatura al servicio de una mayor eficacia del mensaje,
“no la libertad para mentir que tiene la novela”, enfatizó.
En este sentido, Eloy Martínez define tres lealtades básicas
a las que debe responder un periodista: fidelidad con lector, con
lo que cree que es verdadero y con sus principios. Características
que lo diferencian del novelista que sólo aspira a ser sincero
consigo mismo.
Donación
En
la oportunidad tuvo lugar además la presentación del
primer volumen de la serie de libros de la “Colección
Nuevo Periodismo”, desarrollada por la FNPI, bajo la dirección
de Tomás Eloy Martínez, gracias al apoyo del Fondo
de Cultura Económica.
La
directora de nuestro Instituto, Faride Zerán manifestó
la importancia que significa para el Instituto de la Comunicación
e Imagen ser el marco de esta ceremonia, deseando que sea ésta
la primera de muchas iniciativas que tanto la Fundación como
el Fondo de Cultura Económica realicen con el ICEI.
La
iniciativa presenta hoy su primer retoño, inspirado en las
experiencias de dos talleres dictados por el célebre periodista
polaco Ryszard Kapuscinski. “Resultó un libro que consideramos
inmensamente valioso y que puede convertirse en un clásico
de los estudios del periodismo en general”, señaló
Eloy Martínez. El resultado fue “Los cinco sentidos
del periodista” del cual se distribuyeron más de 5
mil ejemplares entre las distintas escuelas de periodismo, diarios
y revistas de Latinoamérica de manera absolutamente gratuita.
En
el marco de la ceremonia de presentación, el Fondo de Cultura
Económica y la Fundación Nuevo Periodismo donaron
a nuestro Instituto una partida de 50 ejemplares del texto para
la biblioteca.
Ricardo
Corredor, coordinador del proyecto de la Fundación Nuevo
Periodismo aprovechó la ocasión para dar a conocer
al ganador del premio a la trayectoria de este año. Se trata
del veterano periodista brasileño Clóvis Rossi, quien
ha dedicado toda una vida a la labor reporteril y que actualmente
se desempeña como columnista del diario Folhas de Sâo
Paulo.
A
la ceremonia asistieron también representantes del Fondo
de Cultura Económica y de la Fundación Nuevo Periodismo,
el director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile,
Gustavo González; además de periodistas, académicos
y una gran concurrencia de estudiantes de distintas universidades
del país.
| Fundación
Nuevo Periodismo La
Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI)
está próxima a cumplir 10 años de existencia.
Fundada en 1995 bajo la inspiración del periodista
y escritor colombiano Gabriel García Márquez
–actual presidente de la junta directiva de la institución-
con la idea de realizar talleres para periodistas interesados
en esta mirada literaria del trabajo reporteril, es hoy el
referente del periodismo narrativo en América Latina.
Los
talleres para periodistas siguen siendo la columna vertebral
del trabajo de la corporación. Hasta ahora, se han
realizado 170 talleres en 34 ciudades de nuestro continente,
en los cuales han participado más de 2 mil 800 periodistas
de toda América Latina, Europa y Estados Unidos.
A
los talleres ya realizados, se suma el que actualmente tiene
lugar en Santiago y que encabeza el periodista y escritor
Tomás Eloy Martínez, en el cual participan actualmente
16 talleristas de 9 países de Latinoamérica.
Además,
la Fundación entrega cada año los premios Cemex
- FNPI, que incluyen un homenaje a la trayectoria de un periodista
destacado y estímulos de 25 mil dólares a los
ganadores de distintas categorías en prensa escrita,
radio, televisión y medios digitales. Entre los veinte
finalistas de entre los más de 700 postulantes de este
año, se contaban cinco chilenos y dos de ellos eran
ex alumnos de nuestra Escuela.
Para
más información acerca de la Fundación
pueden visitar su sitio web en la siguiente dirección:
www.nuevoperiodismo.org |
Fundación Nuevo
Periodismo Iberoamericano
Texto:
Michelle Zarzar
Fotos: Gonzalo Ramírez |
Miércoles
04 de agosto, 2004 |
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