Numerosos
programas y reportajes se publican a 30 años del golpe
El "bombardeo" informativo
de la prensa
Los
medios de comunicación chilenos han asumido que la relevancia
de este trigésimo aniversario implica investigar y sacar
a la luz todos los detalles de aquel 11 de septiembre de 1973. Académicos
de nuestra Universidad advierten que la sostenida reiteración
podría llegar a saturar a la opinión pública.
En
las últimas semanas la prensa nacional nos ha bombardeado
con programas, reportajes e investigaciones dedicadas a reconstruir
el contexto en el cual se produjo el golpe militar del 11 de septiembre
de 1973. Y es que este año se cumplen tres décadas
del acontecimiento que marcó para siempre la historia de
Chile, motivo suficiente para que los distintos medios hayan convertido
el suceso en un tema preponderante de sus respectivas pautas.
Ejemplos
del trabajo periodístico hay de sobra. El programa Informe
Especial de Televisión Nacional "Cuando Chile Cambió
de Golpe". Los domingos a las diez en Chilevisión se
exhibe el especial "Septiembre". Canal 13 hizo lo propio
a través de un capítulo de Contacto dedicado a "La
Caravana de la Muerte" . Y los diarios no se quedan atrás:
La Segunda, La Tercera y El Mercurio publican desde hace meses reportajes
relativos al golpe.
"El
periodismo ha hecho grandes aportes, ayudando a que el país
vuelva a sensibilizarse por el tema de los derechos humanos",
señala el profesor Juan Pablo Cárdenas, lo que a su
juicio demuestra el importante rol que puede y debe jugar nuestra
profesión en la sociedad.
El
director de prensa de Chilevisión y nuevo profesor de la
Escuela, Alejandro Guillier, plantea que "hay un equilibrio
en la forma en cómo se aborda el tema, ya no con tanto rencor,
sino como un país que trata de entender lo que pasó".
Es por ello que el profesional tiene la sensación de que
"se ha realizado una cobertura desapasionada, casi melancólica,
donde por primera vez se ha logrado tomar distancia de los hechos".
Para
Azun Candina, profesora de Historia Contemporánea de la Facultad
de Filosofía de la "U", el trabajo periodístico
realizado es muy rescatable, ya que se ha investigado con la rigurosidad
propia de una revisión histórica de este tiempo. Sin
embargo, cree que el problema radica en que se toma al "once"
como un todo, sin considerar su contexto histórico. "Una
de las cosas que me incomodan un poco es que se plantea el "golpe"
como el momento en que comenzó y terminó la historia,
como si lo que pasaba antes y lo que ocurrió después
no fuera relevante".
La
académica dice que "más interesante que el trabajo
de los medios en sí, es la reflexión que puede venir
a partir de ello, cuando nos detengamos a hablar no sobre el "golpe",
sino acerca de lo que han sido los treinta años después
de él". Según ella, el problema hoy radica en
que la discusión política se puntualiza en quienes
son los culpables, mientras el asunto va mucho más allá
de un problema de responsabilidades."Hubo un golpe un día
determinado, pero eso marcó un cambio que se siente veinte,
veinticinco, treinta años después. No fue un fenómeno
aislado que ocurrió y después todo volvió a
la normalidad. Esa es una gran reflexión que debemos hacer".
El
golpe está borrando al golpe
Según el docente de Teoría de la Comunicación
de nuestro Plantel, Carlos Ossa, la mediatización del "golpe"
puede llegar a insensibilizar a la opinión pública,
desde el momento en que todos se creen dueños de la tragedia
y la convierten en comedia. "La llevan a un punto en donde
se insensibiliza el dolor por su acontecimiento. Se mantiene el
tono trágico para disolverlo en la anécdota. El golpe
se convierte en un caso que pierde la condición de historia",
explica.
Así,
agrega que recordar los hechos no contribuye en ninguna medida a
superarlos ni a reconciliar. "Cada vez que nosotros activamos
la memoria, lo que hacemos es activar la imposibilidad de reconciliación.
La memoria jamás reconcilia. La repetición no sólo
puede hacerse para repetir lo mismo, sino para hacer desaparecer".
De
esta forma, el riesgo de toda esta operación mediática
es llegar a un punto en que el tema ya no le importe a nadie. "Llegará
un momento en que, de tanto repetirlo, el significado del golpe
se va a agotar, y no va a quedar para él más que pura
indiferencia", plantea.
Al
respecto, Juan Pablo Cárdenas se muestra preocupado de que
esto lleve a un agotamiento, a un punto en que el tema se olvide
por completo. Para él sería mejor un seguimiento menos
intenso pero más sostenido del asunto: "Yo prefiero
más bien una labor sistemática, que haya temas que
siempre se traten, no que venga una oleada de información
sobre un tema que después pasa al olvido".
"Si
el tema se satura es porque se ha superado. Cuando a la gente deje
de interesarle, va a ser porque logramos entenderlo y asumirlo con
tranquilidad", concluye el profesor Guillier.
Mientras
tanto, los distintos medios de comunicación de nuestro país
continúan exhibiendo investigaciones históricas y
publicando reportajes. Sobre si son ajustados a la historia o despiertan
el interés del público, la última palabra la
tienen los propios destinatarios.
| Paulette
Dougnac |
Jueves
14 de agosto, 2003
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